Sarao arquitectónico para inaugurar el nuevo estudio de José Luis R. Antúnez, y a lo grande, que el niño ha hecho ya empresa con fundamento y estas cosillas hay que concelebrarlas porque sí, porque la vida debe tener estos ratinines para empujar los próximos empeños laborales. Hasta se mereció un soneto savonarólico.
Y nada, que el anfitrión se avino emocionado con un dos piezas cremita atusado con corbatón bluesero [estaba como más alto el jodío, y que no era para menos] para hacerle contraste a su musa, de elegante oscuro [preciosa].
Y para la crónica social, queden los contrastitos republicanos castañocanos frente a las premoniciones quenoganamos del diestro Riñones, el porte mexicano de corrido y Lucero junto a la camiseta marinera milrayas de un Garrido de calle, la sonrisa contenida y contusa más Hernández frente al look neoaznar de la postcultura, dos mohínes Mercedes conteniendo la seriedad Molina, merienda presociata de calderas y anas frente a danzas Segade de Gecobesa y queso, bancarios con señora –Gerardito y Josema–, el Guiness vascongado en su papel de fiesta… constructores, ubites, aguilares, deprados, varios Sánchez y un Gómez completaban la fiesta.
La merienda fue oronda, entre pija y moderna, dispensada con gracia por la unidad pedete movilizada en eso que ahora se llama ‘cáterin’.
Quedamos satisfechos [alguno hasta la bola].
Sea pues bienvenida la ampliación de espacio y se proyecten obras hasta el justito hartazgo.
Gracias por el afecto, la comida y el trato… por el vino también, que era del bueno.
Y nada, que el anfitrión se avino emocionado con un dos piezas cremita atusado con corbatón bluesero [estaba como más alto el jodío, y que no era para menos] para hacerle contraste a su musa, de elegante oscuro [preciosa].
Y para la crónica social, queden los contrastitos republicanos castañocanos frente a las premoniciones quenoganamos del diestro Riñones, el porte mexicano de corrido y Lucero junto a la camiseta marinera milrayas de un Garrido de calle, la sonrisa contenida y contusa más Hernández frente al look neoaznar de la postcultura, dos mohínes Mercedes conteniendo la seriedad Molina, merienda presociata de calderas y anas frente a danzas Segade de Gecobesa y queso, bancarios con señora –Gerardito y Josema–, el Guiness vascongado en su papel de fiesta… constructores, ubites, aguilares, deprados, varios Sánchez y un Gómez completaban la fiesta.
La merienda fue oronda, entre pija y moderna, dispensada con gracia por la unidad pedete movilizada en eso que ahora se llama ‘cáterin’.
Quedamos satisfechos [alguno hasta la bola].
Sea pues bienvenida la ampliación de espacio y se proyecten obras hasta el justito hartazgo.
Gracias por el afecto, la comida y el trato… por el vino también, que era del bueno.
![]() |
De Tontopoemas ©... |
Vaya, me perdí tanto apellido...es lo malo de llegar a la hora golfa a la fiesta, con malos pelos y con incontrolables ganas de colorear el cava barroco de Antunez con los supositorios de regaliz.
ResponderEliminarPor cierto, me doy en adopción...abstenerse los vampiros intelectuales.