Otro día de lluvia en los cristales para evocar tu boca, una boca concreta que dice y besa; otro día para que vuelvas a ser mi ‘garota de Ipanema’ en un rincón del parque, ¿recuerdas?, guarecidos del temporal que nos apretaba, abrazados por una fuerza interior que lanzaba bombas atómicas al mundo, bombas que estallaban en un ‘somos dos y uno a la vez’. Ahora escucho, para verte así, a Sergio Mendes, a Peggy Lee, a Najwa Nimri, a Marina Lima… todos con ese ‘… ¡ay!, ¿por qué estoy tan solo?… ¡ay!, ¿por qué me siento triste?… ¡ay, la belleza que existe!’… Un día total para bailar juntos ‘Take a walk on the wild side’, sin los críos pidiendo la comida o la ropa, sin ellos, que son aquellas justas bombas que lanzamos juntos contra el mundo.
Nos hemos dado siempre razones para el amor, y lo hemos hecho sabiendo que la libertad no existe y que la mejor opción radicaba en escoger nuestras propias cadenas.
Otro día de lluvia en los cristales para saber a ciencia cierta que hemos fracaso deliciosamente juntos… con aquellas ‘paraules d’amor’ que nos han resumido en tres seres concretos lanzados a la nada, tres seres con nuestros ojos mezclados, con nuestras bocas trenzadas, tres seres sencillos y capaces de sonreír y llorar.
¿Qué hemos hecho bien?… ¿Qué hemos hecho mal?… No importa.
Somos relativamente felices, lo hemos sido siempre… relativamente felices con intensidad, casi como una bachata Grace Jones inspirada por Astor Piazzola o como aquel bolero de Ravel… todo se repite constantemente.
Fuiste Angie y una canción de Boris Vian [el ‘Charleston des déménageurs de piano’], la mujer del ‘Chan-chan’ Compay, ‘Les jours tristes’ de Yann Tiersen y la mirada más Amélie Poulain, la ‘boina azul y el corazón en calma’…
Otro día de lluvia para pasar contigo como si no pasara nada, como si el mundo no estuviera ahí afuera esperando con sus puñales.
Nos hemos dado siempre razones para el amor, y lo hemos hecho sabiendo que la libertad no existe y que la mejor opción radicaba en escoger nuestras propias cadenas.
Otro día de lluvia en los cristales para saber a ciencia cierta que hemos fracaso deliciosamente juntos… con aquellas ‘paraules d’amor’ que nos han resumido en tres seres concretos lanzados a la nada, tres seres con nuestros ojos mezclados, con nuestras bocas trenzadas, tres seres sencillos y capaces de sonreír y llorar.
¿Qué hemos hecho bien?… ¿Qué hemos hecho mal?… No importa.
Somos relativamente felices, lo hemos sido siempre… relativamente felices con intensidad, casi como una bachata Grace Jones inspirada por Astor Piazzola o como aquel bolero de Ravel… todo se repite constantemente.
Fuiste Angie y una canción de Boris Vian [el ‘Charleston des déménageurs de piano’], la mujer del ‘Chan-chan’ Compay, ‘Les jours tristes’ de Yann Tiersen y la mirada más Amélie Poulain, la ‘boina azul y el corazón en calma’…
Otro día de lluvia para pasar contigo como si no pasara nada, como si el mundo no estuviera ahí afuera esperando con sus puñales.
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