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Con Aníbal...

Me reencuentro sin querer con Aníbal Núñez en el número 05 de la IV época de la revista ‘Minerva’, del Círculo de Bellas Artes madrileño, y vuelvo a disfrutarlo como un niño con el recuerdo vivo del hombre triste y atormentado que pasaba deprisa por la Plaza Mayor salmantina cuando yo era un imberbe neouniversitario… y con esa cosa de sobrecogimiento que aún llevo en el cuerpo desde que ‘violé’ su habitación repleta de sensaciones, de pinturas, de poemas y de libros.



CRISTAL DE LORENA
[de Aníbal Núñez]

La campagne y est peinte pour des gens de cour
qui veulent retrouver la cour dans leurs terres.
[H. Taine, Voyage en Italie]


I

Lo que deslumbra hiere y sin embargo
es la herida quien presta su sangre y su dolor
a la visión más alta: deja huellas
el paisaje exaltado
el imborrable cerco de un orbe suplicante
que no se sabe si no es visto
y no se ve si no se sabe
Pero se va formando,
óxido de la vida, otoño de la idea,
a modo de un barniz traslúcido, dorado,
un cristal ambarino que amortigua
la desazón del ámbito que no llegó a la altura
y el excesivo resplandor de lo que la mirada no merece:
tarjeta blanca, celofán brillante,
regalos y contratos de la tierra
novedades y valles
todo más llevadero a los ojos: los años
los que atesoran son esas mieles celestes,
si al cabo del fulgor no se desiste
ni de la quemadura que abre el conocimiento.
•••

‘Lo que deslumbra hiere’, todo a pesar de lo que diga mi colega Alberto Hernández, aunque hay cierto tipo de personal que tiende a confundir el dolor con el placer [porque su frontera no es nítida… es confusa]… y no tiene por qué llegar el deslumbramiento justo en el acto creativo [es hasta lo menos probable]. Normalmente se asiste al deslumbramiento antes de la necesidad ‘hacer’, justo cuando una observación desencadena la vibración de los sentidos y nos hace temblar como chiquillos ateridos, cuando se eriza la piel y algo nos empuja a conformar una estructura imposible [jamás se logra con el estilo y la forma completar el exacto reflejo de esas sensaciones] en la que hacer reconocible nuestro sentimiento… También es común [el otro día lo apuntaba Alberto aquí] que el deslumbramiento llegue a posteriori, el deslumbramiento y la incredulidad ante la propia autoría de una creación…
‘Deslumbramiento’, ‘conocimiento’, ‘herida’… ¡Gracias, Aníbal!
De FUMADORAS

Comentarios

  1. óxido de vida
    celofán brillante
    mieles celestes

    Todo éso perdí en mi exilio forzado, fuera de Salamanca.

    ResponderEliminar
  2. Más que deslumbramiento es escalofrío; de ahí la didáctica del escalofrío que nos ocupa toda la vida.

    ResponderEliminar

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