
Gracias a Antonio Orihuela estoy descubriendo con asombra la pujante poesía nueva mexicana, que hoy me está cargando las pilitas gracias a nombres que hasta hoy eran para mí desconocidos y que dejo anotados bajo el epígrafe de un buen día de lectura [Karen A. Villeda, de Tlaxcala; Lorena Saucedo, de Ciudad de México; Omar Pimienta, de Tijuana; Carla Faesler; Rocío Cerón, de Ciudad de México y Cosme Álvarez, de Ahome]. Es fantástico que Antonio haya sabido aprovechar su reciente visita a México para apiñar todas estas voces [y las que me irán llegando] y animarme –no hizo falta que insistiera el colega– a publicar una antología capaz de dejar señales de esta nueva mirada poética que pestañea con brío en Latinoamérica.
Agradecido, como siempre, con mi Antoñito… y absorto de esa gente de verso bueno que estoy descubriendo a base de correos electrónicos de mi colega.
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Es trágico ver cómo la gente se muere frente a su pantalla plana o mirando cómo la comida se calienta en el microondas o de camino al curro iterativo y aburridísimo… y luego saber a ciencia cierta que no han hecho más que eso: mirar sin ver, comer deprisa y currar como cabrones para otros estómagos tan iguales y tan desperdiciados como los suyos. Tipos que, como mucho, han tenido su momento de gloria en el cigarrito a escondidas [siempre a la hora de tirar la basura] o en imaginar su sexo dentro de la boca de la vecina de enfrente. Y cada zorolo termina siendo un palimpsesto, un cuerpo ya escrito sobre el que cada día se reescribe el mismo jodido texto hasta que todo se vuelve nebuloso y no queda piel para sentir el fresquito de la tarde o la caricia anónima de quien se roza contigo en el bar o en la cola del pan.
Hay que tener cuidado, Felipe, no vayas a caer en esa facilidad/fragilidad, no vayas a terminar siendo el peor de los palimpsestos posibles… que cada día tu piel reciba un texto nuevo hasta que se deshaga.

me molan tus nuevos collage denominados poema y yo, jeje..
ResponderEliminarson la caña, dont stop guys, you are doing well, saludos..
Más bien ven sin mirar.
ResponderEliminarEn todo palimpsesto, al fondo existe la carne.
Los nombres que anotas no son representativos ni de la punta del iceberg enorme de la poesía mexicana, tan ignorada por aquel pasís entrañable, a cuyos poetas leemos con interés y muchas veces con admiración. Ojalá que sigan abriendo espacios como éste para la comprensión que a todos nos nutre por igual.
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