Ir al contenido principal

El tipo del periódico.


A la singularidad nunca se puede llegar desde la efectación ni desde el culto a lo artificial, sí desde el pensar y el hacer de forma espontánea. Por ello es necio quien se presta a distinguirse de los demás de forma calculada y epatando como un estúpido [corto parece a veces el espacio que separa al ser verdaderamente singular del incorregible estúpido, pero la distancia entre uno y otro es infinita].
Singularizarse, por tanto, no es ir armado de la necesidad de mostrarse brillantemente y rebuscadamente novedoso, sino vibrar en la misma cuerda del mundo, interpretarlo para uno mismo, interiorizarlo y formarse una opinión [que puede ser distinta –muy pocas veces– o igual a las ya conocidas, pero una opinión propia y elaborada].
Así visto el asunto, la singularidad consiste sencillamente en ir dotando a tu intelecto de un material que está flotando fuera de él y que hasta el momento de procesarlo no lo tenía como propio.
Por tanto, singularizarse no consiste en darse a la extravagancia, a la pose ampulosa o a la voz sobresaliente y artificial… no consiste tampoco en poner enfrente al otro para arbitrar diferencias y tomarlas [eso nos acerca al ridículo de la competencia], lo que llevaría a la ‘apariencia’ y a la extravagancia, cuando lo que se supone fruto de la singularidad es la ‘espontaneidad’.
•••
El tipo del periódico espera la muerte en el bar y aburre a los que entramos a él para buscar un ratito de relax con sus tercas historias de juventud. Es un anciano solitario y a mí me produce una mezcla de lástima y ternura, lo que me lleva a escuchar sin demasiado interés las historias sobre los coches que tuvo, sus viajes a Norteamérica, las increíbles victorias de sus hijos (‘los mejores del mundo, amigo, los mejores…’)… cuando voy a tomar mi café en solitario, como hoy, debo entrar a hurtadillas, esconderme entre las mesas y buscar la columna que deja un ángulo c¡ego en la mirada del anciano solitario… y rezar para que nadie en el local pronuncie mi nombre a viva voz [lo que sucede con harta frecuencia].
El tipo del periódico no es mala gente, pero para mí supone una compañía agobiante.
Y es que el que quiere soledad y lucha por encontrarla, como él falsamente dice de sí mismo, debiera pensar con justeza en que los demás también deseamos espacio vacío frente a los ojos, que probablemente no queramos compartir la escoria de otra vida porque en la nuestra no hemos sido capaces de encontrar aún un solo gramo de mena.
Podría decir ahora que odio al pobre hombre del periódico porque me roba mi momento feliz diario con su mirada de ‘hazme caso, que te necesito’, podría decir que le asesinaría con la cuchara del café… pero no lo digo porque sé en muy poco tiempo yo seré un tipo igual que él, perdido en un ambiente que no me corresponde y sobrado de un tiempo que no sabré utilizar.


De FUMADORAS

Comentarios

  1. Me tienes fascinado con estos recortables. ¡Bravo!

    No tan contento estoy, sin embargo, con el exceso de vestimentas de las últimas fumadoras. ¡Muy mal!

    À bientôt!

    ResponderEliminar
  2. Te voy a contar algo y espero no molestarte como ese tipo del periódico:
    Cuando cambié de trabajo, al principio tenía que dasayunar sola en el café. No estaba acostumbrada a eso, soliamos desayunar todos los compañeros juntos, asi que al principio me costo un poco habituarme a la nueva situación.
    Mis desayunos en algarabía habían pasado a un no saber que hacer en media hora, pero...un día se me acercaron los gorriones de un árbol que hacia sombra a mi mesa y les empecé a dar de comer, ya sabes, miguitas de pan y eso y lo que es mas preocupante a hablar con ellos y se me subian encima de la mesa e incluso dentro del plato, estaba tan absorta y feliz en aquella media hora que cualquiera que insinuaba querer sentarse conmigo hasta me fastidiaba, asi que se de que va esta historia y mucho mas pero ya me parezco al viejo del periodico que contaba esas batallitas y yo no quiero que me odies.
    Un beso

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …