Ir al contenido principal

Primeras impresiones sobre Manuel Pizarro.


Acabo de leer un largo cuestionario que los lectores de ‘El Mundo’ le han hecho a Manuel Pizarro [que, por cierto, tiene el tipo cara de Rouco Varela] y se me ha quedado en la cabeza la constante utilización del término ‘competitividad’ en sus respuestas junto a un olorcillo morcillero sobre la alta opinión que el colega tiene de sí mismo y el alto valor que se otorga en una perorata en la que parece estar por encima del bien y del mal.
No me ha gustado nada su forma de expresarse y menos el nivel de importancia que le da a la sociedad como cuenta general de resultados frente al hombre como individuo con problemas diarios que resolver y que sufrir.
Me temo que su mirada es más la del agente de bolsa en busca de beneficios, caiga quien caiga, que la del político con una preocupación social en la que el bienestar de todos prima sobre la imagen y el éxito personal.
Ya veremos qué nos depara este doble de Rouco con corbata.
•••
Tristemente no estamos viviendo un periodo excepcional del hombre [Hombre], sino más bien una época de flagrante decadencia en la que la degradación de los que la vivimos se patentiza a diario en todo. Salir de esta dinámica no me parece nada fácil, por lo que creo que nos quedan bastantes años para que este ciclo termine y comience otro para el que será necesario que el hombre asuma su capacidad de crítica y autocrítica y tome las riendas de un nuevo hacer [si esto no sucede, que resulta desde mi punto de vista lo más prudente, me temo que todo se saldará con sangre, sufrimiento y miseria].
También es cierto que no podemos ponernos en lo peor, que es lo que nos gusta: o estar muy bien o estar muy mal… el caso es que percibamos a nuestro alrededor una situación de excepcionalidad que nos anime… pero me temo que ahora no estamos en ninguno de esos momentos extremos… todo es mediocre y prosaico en estos días decadentes y nada tiene la capacidad de brillar y hacernos brillar o de poner sombra hasta el negro.
Así las cosas, la dignidad personal nos demanda algún gesto hacia fuera y hacia adentro, y es en ello en lo que debemos trabajar, en buscar signos con los que alimentar a los que terminarán haciendo la revolución necesaria, dejarles señales, marcas, huellas…


Comentarios

  1. Miedo me da.
    Efectivamente, anoche vi por la tele su primera intervención en un mitin y me trajo malos recuerdos.
    Su cara, el gesto, la voz, su mensaje, la actitud, la millonada que se ha llevado, llevan a epocas pretéritas... para pretérito ya tenemos al Rouco.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

Al Canfrán a varear fideos...

Debe ser de cuando te mandaban “al Canfrán a varear fideos” o incluso de aquella mar salada de los ‘mecachis’... el caso es que siempre llevo puesto algo de casa [que es como decir algo de antes] en la jodida cabeza... y nado entre una pasión libidinosa por decir lo que me dé la gana y un quererme quedar en lo que era, que es lo que siempre ha sido... pero todo termina como un apresto en las caras, mientras el hombre de verdad dormita entre una sensación de miedo y otra de codicia... ¡brup!... lo siento, es el estómago que anda chungo... y tengo ideología, claro, muy marcada, y la jodida a veces no me deja ver bien, incluso consigue que me ofusque y me sienta perseguido... a veces hago listas de lo que no me gusta y de los que no me gustan... para qué, me digo luego, y las rompo... si al final todo quedará en lo plano y en lo negro, o en lo que sea, que al fin y al cabo será exactamente lo mismo... es por eso que hay días en los que me arrepiento de algunas cosas que he hecho, casi t...

RAP PARA MARIO

RAP PARA MARIO No sé cómo explicarte lo que siento Ahora que estoy de lleno en mi descenso Y esto se acaba, Yo sé que esto se acaba Y no quiero marcharme dejándote una nada. Rapeo por si acaso no te gusta Leerte en mi diario y si te asusta Que en versos ajustados a la norma Tengas que conocerme. De esta forma, Que es más de calle trece que la mía, Voy a contarte, Mario, lo que un día Hiciste de este tipo desastrado, A veces caprichoso y a veces desbordado: Yo era feliz sin más, o eso creía, Dejándome llevar por la poesía, Sabiendo que era falso casi todo Y riéndome, sin más. Era mi modo Jugar a ser bufón y, entre los popes, Decir las cosas claras. Hubo golpes, Que todo hay que decirlo, golpes bajos, Que supe digerir. En mis legajos De aquellos tiempos quedaron escritos Palabra por palabra y muchos gritos. También triunfé, que no todo fue malo Y di algún que otro palo.   ¡Que bueno!   Pasados unos años, Jugando a ser oveja en el rebaño, Dejé una vida hecha, o eso creía, Hijos, ...

Para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…

Viendo los sucesos trágicos que atraviesan el mundo del hombre en estos días, me apetece dejar una breve reflexión sobre ello para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…   Las religiones son profundamente dañinas en lo individual y en lo colectivo, en lo cercano y en lo lejano. Siempre basadas en el miedo, en el temor, en la búsqueda constante de un estado de tristeza marcado a fuego en todas sus pautas morales, dirigistas, sometedoras de pensamiento, acodadas con fuerza al dinero y a los grupos de poder que emponzoñan las sociedades desde hace siglos… Por ello, no es peor un cristiano que un judío o un islamista, que son todos malos de raíz, perversos y fieros estabuladores de grupos humanos… Ordenan el odio y la agresión, las más bajas pasiones y la aniquilación de quienes no comulgan con sus mandatos morales. En periodos de paz penetran sibilinamente en las conciencias y procuran que en los poderes políticos y económicos estén sus fieles ordenándolo todo a su ex...