

Días de hospital con mi padre tendido y totalmente vulnerable ante el bicturí [nada del otro mundo… una operación pequeña y muy común].
De la espera como acompañante de paciente han quedado tres dibujos toletes, conversaciones y tiempo compartido con mi hermana… y la cosa dura de ver a mi padre tendido y desnudo en una de las situaciones que menos soporta…
Mi padre, siempre sumo hacedor, conseguidor de todo, perfecto en cada cosa que acomete, cabezota, soporte siempre de la familia, fuerte como ninguno, con el tiempo medido al minuto y con la mano siempre dispuesta para apoyar a quien lo precise… y me lo han dejado postrado y como vencido… es lo peor del mundo hospitalario, esa sensación de hombres vencidos que deja en la gente.

Y ya en casa, por si no fuera poco esa visión tremenda de mi padre con gotero y cara triste, recibo un mensaje de Ricardo para ir inmediatamente a realizar un trabajo de los que odio: montar tres enormes rotulaciones en altura colgados en una cesta a bastantes metros de suelo. Cuatro horas de ese curro casi circense, con las manos heladas y el miedo a la altura danzando en mi estómago.
Unos jodidos días para borrar.
Y luego leo la entrada de Antonio Gutiérrez Turrión, en su diario ‘Desde mi terraza’, con fecha del día 16 de enero y me quedo estupefacto por el cambio de tono que siempre le caracteriza y por lo que adivino como algo que le ha afectado muy seriamente por lo que puedo entender en sus palabras.
Me gustaría decirle a Antonio ahora las mismas palabras que él me ha dicho tantas veces cuando mi voz se tornó acre y violenta, cuando me sentía atacado y herido… es mejor la calma de la reflexión y la generalización, pues dejarte ver demasiado puede hacerte daño y no me gustaría nada que te lo hicieran.
La política, Antonio –te lo he dicho demasiadas veces en nuestras conversaciones–, es puta mierda y no responde a una lógica de verdadera democracia jamás… y menos en el seno de los partido políticos –sean los que sean–. Imagino que el protagonista fuiste tú, que todo sucedió en la agrupación local de tu partido y que el que perdió siendo el más votado fuiste también tú, siendo el que más se lo merecía por trabajo y altura intelectual [esto lo aseguro yo].
No eres el primero, ni serás el último. Para ser político con representación pública hay que haber pisado antes a demasiados compañeros… sin ir más lejos, el ‘compañero’ Melero se encargó hace unos años de expulsarme como columnista de un periódico provincial [en el que tenía mano el perico] y desde el que conseguí que me publicaran cuatro verdades bien dichas en torno al fracaso de su proyecto político… lo que más le jodió es que se lo decía un socialista con claridad y sin pasar por esa lumbre absurda y antidemocrática de lavar los trapos sucios en casa.
Suerte y mi abrazo fuerte, Antonio.

Dale un abrazo a Saturnino de mi parte. Pero uno de los buenos.
ResponderEliminarOtro para ti.
Besos,
Diego
Paciencia, mucha paciencia, llevo unos meses de soportar hospitales y es deprimente,aprovecha el tiempo de compartir con los tuyos,es la única cosa positiva. Un besillo . te hemos echado de menos.
ResponderEliminaryo pasé hace unos años por lo mismo: ver a mi padre en una cama de hospital
ResponderEliminarse me echaron los años encima
Ayer fui a Sol para buscarte
ResponderEliminary te encontré,
y te fui metiendo en mis adentros
por las calles vacías de esta ciudad,
(a las cinco de la tarde,
como los toreros)
Como un zombi entre los zombis
que viajan en autobús,
me olvidé del mundo
para meterme en tu mundo.
Lo hice rápido
con la pasión y el nerviosismo
del primer beso.
Y yo, que tanto he llorado los últimos tiempos
lágrimas vacías,
de soledad,
Hoy, ésta madrugada tranquila,
más pausada,
he vuelto a ver mis ojos emborronados
pero de pura y melancólica belleza,
y estoy agradeciendo tus versos,
y te aseguro que, para mí, realmente
ayer salió el sol.
Gracias por ser el amante discreto de Lauren Bacall. (Impresionante)
(Espero que todo vaya bien)
*Ayer salí a Sol para buscarte
ResponderEliminar(lo escribí mal, cachiss...)
Muchas gracias a todos por el afecto.
ResponderEliminarMuaaaaac
Los hospitales, esos lugares inhumanos, horribles. Todavía recuerdo de niña, que tuve que visitarlos por patosa y movidita, el olor a alcohol... Ahora, ya no lo usan y a cambio huele a lejía...que es peor.
ResponderEliminarLa debilidad más absoluta, ha sido verme desnuda sólo tapada con una sábana verde y esperando a entrar a quirófano.
ánimo y un abrazote.