
Me envía la coleguilla Sonia Sanromán [poeta chuli y querida] algunas fotos del periplo logroñés con los hermosos vencidos de ‘Ediciones Clandestinas 9 de Agosto’, con los que edité mi librito “Tour de France” [que recogía poemas para ciclistas]. Verlas me hace recordar lo bonito y entrañable que me resultó aquel viaje, lo bien que me trató la cuadrilla entera de Enrique Cabezón, lo magníficamente que comí y los nuevos amigos que hice.
Las dejo clavadas aquí para que no se me olviden nunca.
Un besote, Sonia… ¡¡¡muacs!!!





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Me gustaría saber el sentido que tiene escribir y esperar, para qué se realiza el rito de la escritura y para qué el de la espera.
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PALABRAS PARA JESÚS MAJADA
Contesto aquí al comentario que Jésus Majada me ha dejado hace un ratito en esta misma entrada.
Te agradezco, Jesús, tu pérdida y tu asombro, tu perplejidad y tu alucinación, pero creo que soy yo el que ha tenido una inmensa suerte de que hayas podido acercarte a lo que hago, porque si algo me falta es personal dispuesto a recibir y a mirar. Y sí, mi obra es una vorágine porque mi cabeza es una verdadera vorágine [no mi vida] en la que soy incapaz de poner orden, pero con una ventaja que no conozco en casi nadie, y es que tengo la capacidad [no sé si por autoformación, por deformación o por genética] de sacarlo todo afuera, de vomitarlo, justo en el instante en que me apetece hacerlo [imagínalo como una bulimia mental], y lo hago siempre sin pudor, sin sentido del ridículo y sin un proceso a posteriori que me haga sopesar resultados o/y consecuencias… y siempre me fue bien en lo individual, aunque me llevé mil hostias venidas del entorno [de las que aprendí a sanar en segundos]. Tu vértigo es el mío [qué bien define este término lo que me sucede], un vértigo de ‘hacer’ que casi ha alcanzado el nivel de lo reflejo, lo que me lleva a una producción constante que es capaz de retroalimentarse e insuflarme una fuerza que no tengo para seguir.
Otro de los factores que me mantienen vivo en la creación es mi particular narcisismo [soy engreído y pagado de mí mismo, no lo dudes], un narcisismo individual y abierto, un narcisismo que ya no necesita del otro para ser… desde él comprendo mi ‘originalidad’, pongo nota a mi ‘valor’ [que por lo general está bastante por encima del de muchos que se creen algo y tienen y consiguen], concreto mis máscaras y le asisto con la particularidad de ser sincero conmigo mismo y con los demás [no me duelen prendas en decir que me regalaron un premio o que me lo ofrecieron y lo acepté, como que algunos de los creadores de mi tiempo –demasiados– son farsantes que no se merecen el pan que se comen cada día, y suelo dar nombres y apellidos]. De este statu conseguido hay dos consecuencias que gozo y padezco –según el día y la hora–: que me he convertido en el bufón [y por ello todo me está permitido en mi entorno, hasta lo más peregrino que pueda ocurrírsete, y la gente sonríe y me da palmaditas en las espalda mientras les llamo hijos de la gran puta con todas las letras, por ejemplo] y que soy negado allí donde debiera reconocérseme, porque soy peligroso [mi palabra es peligrosa y mi creación también].
Asumidas con tranquilidad las consecuencias de mi calidad de ‘bufón peligroso’, sabiendo con certeza que ya no podré ‘estar’ en mi puta vida –lo mismo en mi puta muerte sí– en los pedestales reservados a los intelectuales mansos o a los hijos predilectos o pródigos, ni podré comer de ellos… mi lectura creativa del asunto se ha terminado haciendo vómito, un vómito tranquilo y constante, un vómito que me encanta volcar cada noche en donde pueda.
Y en lo relativo a la carta de tu hermano José Luis, pues que fue un poco de esto que te acabo de contar, una carta en el mismo tono que mis palabras, con rabia, dirigida a la institución bejarana para reclamar lo que moralmente le pertenecía por méritos demostrados [ser nombrado Hijo Adoptivo de Béjar], una carta que no cayó en su día demasiado bien por el tono imperativo, pero que estaba llena de verdades como puños cerrados y dispuestos a dar un buen directo. Intentaré ir al archivo municipal para sacarte una copia [si es que se conserva el original]. Era auténtica escritura de carácter, la cara directa y sincerísima de José Luis.
Un abrazo y mil gracias por tus ojos dispuestos… y un achuchón para tu Sinda guapa, y que se ponga buena pronto.
Recupero los últimos días de tu blog, que tenía sin leer.
ResponderEliminarSiempre que me enfrasco entre tus páginas experimento la misma sensación: me siento perdido a la vez que asombrado. Me sucede cada vez que me acerco a tu obra, desde aquella noche de diciembre en que Antonio y Nena me llevaron a la imprenta y tuve la inmensa suerte (sí, inmensa suerte) de que me introdujeras en tu cueva-madriguera-sancta sanctorum. Salí de allí perplejo, alucinado, convencido de que nunca había estado tan cerca de la creación artística como en aquel momento. Todavía me dura el pasmo, que se retroalimenta cada vez que entro en tu blog… Como decía, me siento perdido –incapaz de seguirte y comprenderte en esa loca vorágine que me parece tu obra-; pero me seduce este vértigo y me dejo llevar…
He de confesar sobre mí dos cosas: siento prevención, casi prejuicio, hacia los artistas: en especial hacia los poetas y los músicos, que generalmente me parecen personas obscenamente engreídas y pagadas de sí mismas; de esta nómina, excluyo a nuestro Antonio y a ti. Por otra parte, una de mis virtudes (o defectos) es la de no ser nada adulador (en esto me parezco a mi hermano: tal vez fue arisco en exceso, tal vez a veces yo también lo sea).
En fin, mis palabras son absolutamente sinceras. Tanto que, al día siguiente de que me enseñaras lo que hacías, le dije a una bejarana de orden (seguro que se escandalizaría si leyera lo que escribes) -a la que quiero mucho- que no entendía cómo Béjar desperdiciaba a una persona como tú, que me parecías el personaje más interesante que había conocido en mucho tiempo… Me contestó: “Sí, es un chico muy listo; le contaré a su madre, que es amiga mía, lo que me has dicho. Seguro que se alegrará…”
Por cierto, y hablando de mi hermano, tengo interés en saber el contenido de una carta que escribió al Ayuntamiento, de la que hablaste ya hace tiempo en el blog. Como ves he rastreado bien todos los rincones…
Y aquí acabo ahora, que tengo a Sinda malucha y he de preparar la comida. Dejo para ocasión inmediata el escribir sobre Zapatero, las ministras, y algunos juicios al respecto que he leído tanto tu blog y como fuera de él. Este tema fue el que tenía en mente, y sobre el que pensaba escribir, pero la deriva me ha llevado a otros andurriales.
Un abrazo.
Otro beso fuerte para ti y hasta cuando quieras!
ResponderEliminarQuerido Luis Felipe,
ResponderEliminarlo repetimos cuando te apetezca. Tú eres de la familia 4 de Agosto.
Todos los abrazos del mundo.