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Habrá que aprender de Paco Pino, que era grande y discreto.


Ayer vi a Andrés Trapiello en un telediario haciendo el ganso y torciendo todo su trabajo diarístico [que es aceptable en alguno de sus tramos] con unos comentarios de tonto del culo. Presentaba el colega la nueva edición en libro de sus anotaciones últimas y solo se le ocurrió decir que no pone los nombres de las personas sobre las que escribe, sino que los ubica como letras tan originales como la “X”, para que cuando los lectores lean “X” al lado de las lindezas que le dedica Andrés, puedan pensar que son ellos. Dijo exactamente que “si escribo que X es idiota, habrá treinta personas que piensen que me refiero a ellos…”.
La cagó el colega con lo de idiota, igual que la cisca con no asumir la valentía de nombrar. Un diario sin nombres no es un diario, es un juego negro, y menos un diario literario que entra en lo prosaico del insulto anónimo [lo del insulto lo entresaco de las palabras del autor en la entrevista televisera… “idiota”, dijo] y, por tanto, vano [de eso sabe mucho García Martín, pero el tipo tiene cojones para nombrar… hay que aprender de los maestros, Andrés, aunque sean malos buenos o buenos malos, como es el caso de G. M.].
Y luego, oye, pues que parece que el hombrito se ha inventado el género diarístico tal y como se autobombea… pues no, coleguita, que tengo sobre mi mesa siempre el de Pavese, el de la Pizarnik, el de la Chacel en NY [te lo recomiendo encarecidamente], el de Juan Ramón y el de Zenobia, el de Valéry, el de Boswell y el carteado de Buk… y sobre mis piernas, el mío propio, que consta ya de unos 12.000 folios escritos en cuerpo 12, de unos treintaitantos cuadernos que conforman mi diario gráfico y de la hostia de autorretratos diarios que ubican los días de mis gestos… y también lleva sus bastantes añitos de escritura digna [con nombres y apellidos], aunque no tiene la suerte (?) de contar con un editor capaz y adinerado, como a ti te sucede.
Lo que me fastidia es que para una oportunidad que has tenido de vender bien el género diarístico por la tele, te ha salido el escritor adocenado y has hecho el ridículo y un flaco favor a la causa diarística con tu “idiota” y tu “X”. Que el diario bien trabajado no puede ser negocio jamás, ni debe tratarse con la superficialidad con la que tú lo has hecho, colega. Trabajar un diario es labor de una vida entera de dedicación a la escritura, a la razón, a la estética, al vitalismo… y que ello te haga hombre sobre los hombres y bajo los hombres, y que de él renazcas conociéndote y reconociéndote. Para mí es el género literario más completo, más trabajoso y más difícil... el género que más quiero y en el que me siento mejor como escritor y como hombre lanzado a la vida y a sus cosas.
No tienes derecho a ensuciar la dignidad de este género con tus pantomimas para vender libritos al detall, con esa estupidez mediática que se sube a la cabeza de los que no han aprendido a defender el valor de lo que hacen.
Ya estoy harto de tanto jodido pesetero, se llame “X” o Andrés; de tanto tipo medrando, se llame “Z” o Trapiello.
Habrá que tomar ejemplo del finado Paco Pino, que era grande para estas cosas, grande y discreto.

MIRA CÓMO TE MIRO ENTRE EL PAPEL*
[homenaje a Paco Pino, ahora que me he acordado de él]

*TOMAS REALIZADAS CON UN A4 BLANCO, MI MANO, MI MIRADA Y LA CÁMARA DE MI COMPUTADORA.



























Comentarios

  1. Creo que algunos autores nos ahorrarían muchas cosas si toda su obra se resumiera en una letra. Ahorraríamos tiempo.
    Abrazos, amigo L.F., te veo bien entre papeles.

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  2. En la foto 18 pareces Ñaco Goñi.
    Un abracín.
    Concha.

    ResponderEliminar
  3. Querido Pipe:

    Trapiello es tonto del culo desde el día en que le conocí, en su casa vetusta y modorrona del barrio de Chamberí, es de esos que se escudan con lo del pecado y el pecador, pero que luego, en la indiscreta sombra del morapio y las enfangadas charlas del cafetín, pretenden embadurnar de mierda con la misma mierda que paladean. Son la casta de triunfadores del hoy por hoy, y hacen eso porque sencillamente no tienen ni puta idea de lo que es literatura.

    Un beso y a ver si lo nuestro tira pàlante, que tengo ganas ya de abrazarte un ratín.

    El Urce

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  4. Toda una lección de disolución para Pedro.
    Una serie fastuosa.

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