Ir al contenido principal

Prensamientos.


• Cuanto más seguro me siento, más equivocado estoy. Lo tengo comprobado. De mi seguridad crece el error, la confianza que propicia el golpe y la incapacidad ante el fracaso de lo que me aportó seguridad.
• Hay que buscar simplicidad en lo diario, que la vida resulte fácil para mí y para los que me rodean. Que la dificultad de lo complejo quede para la cabeza cuando está a solas con mi cuerpo entero. Vida trillada y pensamiento en duro proceso intelectual.
• Debo estar al acecho cada segundo de los momentos prodigiosos que me depare el pensamiento… y quedarme a vivir en ellos.
• Llevar lo que sabes hasta lo que quieres decir es lo más complicado de la poesía… Llevar lo que imaginas a lo que quieres decir es bastante más fácil.
• Al final, la poesía termina siendo una habilidad… es entonces cuando el poeta deja de serlo.
• No me sirve nada de lo que me llega si no soy capaz de hacer el esfuerzo de recrearlo a mi modo. Entonces ya no es de otros, es solo mío.
• Cuando me siento débil ante alguna creación, del tipo que sea, es cuando mi mente está más dispuesta a aprender. De mi debilidad nace mi fuerza.
•••

Y después de cenar me detuve una horita en mirar un extenso catálogo que recoge la obra de Christian Schad, otro alemán potente que siempre me ha vuelto loco. Disfruté, no lo niego, y ahora escucho canciones de Boris Vian mientras intento buscarme en un mundo alemán de los años veinte.











Comentarios

  1. "Al final, la poesía termina siendo una habilidad… es entonces cuando el poeta deja de serlo"

    Que certero el comentario.

    Quizá las lágrimas de un actor, conseguidas a base de práctica o colirios, parezcan más relaes, sean más perfectas que las producidas por la emoción, el dolor o la risa, pero no son llanto, son otra cosa.

    Saludos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …