
Adrián me regaló un dibujo enorme, realizado a carboncillo, de una mujer desnuda, y me sentí muy halagado porque sé que es fruto de un trabajo personal decidido y porque alumbra el comienzo académico de algo que le puede llevar a caminos hermosos en los que anudarse. ¡Ánimo!, Adrián, y muchas gracias por este trocito de lo que quieres ser. Te deseo voz propia, mirada inquisitiva y ganas, muchas ganas. Un abrazote.
•••

Y que pillé mi coche a primera hora y alcé el vuelo como el Mercurio volador de Giambologna, animado por la voz ronca de Joe Cocker y tomado por el espíritu bajo de las pocas ganas de hacer.

Conduje despacito por la campiña bejarana
[hoy luminosa y de un verde casi sexual] y pensé en la gozada ‘flavour feesten’ de Marloes de Laat y Roel Vaessen, en los collages de Emmi Salonen, en el universo de lápiz blando de la Proud Creative, en los trabados recortables de Floortje/Fluitsma, en la fiebre cartelera de Erich Brechbühl o en la gozada descontextualizadora de Ditte Kuijpers… y es que ayer dormí con todos ellos gracias a un magnífico trabajo de ‘Experimenta’ que los reúne bajo el sugerente título de “El libertinaje del cambio”.

Por el camino me crucé con algunos montañeros de astrolabio digital y con otros de simple bocata envuelto en el periódico de ayer, con riadas de viejitos esperando un final especial en los márgenes de la carretera [¿será mejor morir arrollado que arrodillado?], con las pollardas del ‘adelgace ahora’ encasquetadas del peinado de pelu con mechas, revestidas con sus chandals de moda y tocadas en los pies con manoletinas negras baratas [de esas que aseguran el callo y el juanete hasta el riesgo de devolverte el dinero si no suceden]; con perros despistados de sus amos y con otros asilvestrados desde hace meses… no llevaba yo misión previa para este viaje, así que giré en un remanso del camino y me vine a mi estudio sin más.
Aparqué en la Plaza Mayor, que estaba en lo de siempre, y decidí sentarme en uno de


Y llegó el desinhibido con su eterna birra en la mano, y se puso a vociferar entre carcajadas: ¡¡¡Que vengan los cabestros…!!! Fue el aviso de cierre de función, porque el tipo tiene más peligro que un ejecutivo farmacéutico en un congreso. Así que tomé las de Villadiego y me puse en mi estudio en dos patás… y para esto.
Comentarios
Publicar un comentario
Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...