Ir al contenido principal

Decir que se ama no es lo mismo que amar…

No sé lo qué es vida en mí, si el latido de las vísceras y los finos crujidos de los sentidos o lo espiritual que me lleva a ser algo más que lo tangible y mensurable… quizás ambas cosas… también quizás ninguna de ellas. En cualquier caso, me gustaría que lo vital se resumiese en gozar de mí mismo y de los demás en una especie de prostitución personal que tuviese siempre como pago ‘satisfacción’.
•••
Noté de madrugada que un frío húmedo recorría mi cuerpo, pero no fui capaz de levantarme a buscar el edredón y echármelo por encima… tan solo me empaqueté girando las sábanas alrededor de mi cuerpo y puse mis manos sobre el vientre para darle calor [también sentí unas tremendas ganas de orinar, pero no tanto como para desempaquetarme]. No pude dormir desde ese instante, y mi cabeza se enredó en imaginar la muerte. La vi como una danza en agua turbia, como un gritar sin voz… tan parecida a mí, que era yo mismo quien dejaba los huesos y la carne en el sudario y sonreía al fondo con un no sé qué pánico. Y me llegó un temblor [ya dije que tenía unas enormes ganas de orinar]. Luego pensé en algunos cercanos para concluir que decir que se ama no es lo mismo que amar, que llenar de gestos grandilocuentes y palabras vacías lo que debe ser solo sentimiento y un buen trazo de gestos hacia el ser amado no es lo mismo que amar, que echarse encima el absurdo de una responsabilidad que nadie pide no es lo mismo que amar…
Y me sentí mal durante unos instantes, justo como cuando empujan los vómitos en la garganta, pero no fue más que un momento.

Y salí al mundo con los ojos de frío y con mi Guille a cuestas sonriendo e intentando hacerme cosquillinas… cantamos la de Cohen como dos lobos viejos y me escoré hacia el norte de mis cosas más superficiales, pero en mi cabeza seguía la frase de amanecida: “decir que se ama no es lo mismo que amar… decir que se ama no es lo mismo que amar… decir que se ama no es lo mismo que amar… decir que se ama no es lo mismo que amar…”. Y así tiré la mañana entre carteles de antiguos héroes de la libertad, affiches de poetas hispanoamericanos que nos visitarán pronto, programitas de bailes de salón, llamadas apresuradas de gran jefe blanco… y reconocí a Mayca y le di un abrazo con beso [me quedé con las ganas de engancharle mi abrazo de oso, pero me dio corte por la comitiva] mientras en mi cabeza seguía “decir que se ama no es lo mismo que amar… decir que se ama no es lo mismo que amar… decir que se ama no es lo mismo que amar…”. Y ahora mismo acabo de ponerle el rostro preciso a esa frase, y espero que muera [la frase] como mueren los vencejos cada primavera.
Mayca tiene unos ojos de gata perfectos y una sonrisa limpia [nadie diría que va a ser abuela ni bajo tortura], irradia un no sé qué que llena de serenidad y me dio la impresión de que sabe exactamente el valor desquiciante de la palabra ‘soledad’. Tuvo un gesto divino conmigo… me ofreció sus libros.
•••
A eso de las dos de la tarde falleció el abuelo Manolo, un tipo extraordinario que supo vivir hasta el último suspiro.
Buen viaje, campeón.

Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  3. A veces consigues que una imágen exprese la obsesión de unas palabras.
    En silencio.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…