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Carne.


Somos carne que acontece y se traba, que a veces se divide o descansa como las jarras de Morandi, carne roja que poco tiene que ver con la vida que llevamos o con la lógica absurda de los días urbanos… somos carne tapada por el fieltro o el algodón tintado, carne sin demasiada importancia para quienes trafican con ella, carne tierna a veces y también bien servida en la pose simétrica de los banquetes… somos carne ensayada y a veces también débil… carne que toma asiento y sorbe un café o se detiene en unas líneas, carne pasada que se pudre sin más una tarde de otoño y se amontona en el seco tictac de los relojes, carne que hizo lo que pudo y administra las muertes de los significados… carne sin más misterio que ese azar que cubre lo impalpable, carne como un vuelo de pájaros que apenas reconocen el último árbol que les sirvió de cobijo, carne que fuera intacta un día y que hoy ha sido escrita por otras carnes pares con embriaguez de lirios y promesas.
Las rosas del jardín posan espléndidas y hay un bistec de ayer en la nevera.

Comentarios

  1. Hola Luis Felipe, suelo leerte en voz alta y hoy me sonaste requetebién. Un beso

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