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"Formol con Havana 7" (9)


Por pura casualidad, en mi último viaje a Duseldorf, tuve un encuentro con Rudolf Carnap. Lo más mágico es que nuestro encuentro se produjo en una salchichería a la que yo había ido a aprovisionarme de viandas típicas alemanas con las que compensar a mi familia por mis constantes ausencias.
Le reconocí de inmediato y me presenté a la vez que le hacía llegar mi admiración por sus trabajos sobre el positivismo lógico.
Carnap se ajustó sus lentes y me miró fijamente a los ojos mientras solicitaba unas piezas de buey que se mostraban desnudas en el mostrador frigorífico.
- ¿Cómo me ha reconocido usted?, si yo apenas aparezco en público. Sólo mis trabajos se publican y, eso sí, en revistas especializadas.
No supe qué contestarle porque, la verdad, nunca había visto su rostro, aunque sí conocía sus teorías.
- Ha sido una especie de presentimiento, algo especial que ha pasado por mi cabeza cuando le he visto.
- Entonces, amigo, no soy yo, porque, como usted sabrá, todo lo que no se ciña a la verdad empírica por observación o a la verdad analítica de las proposiciones lógicas son deducciones carentes de significado. Usted no me ha visto, no me ha reconocido... y yo no estoy aquí.
Se marchó después de pagar su paquete de carne y no dijo ni adiós.
Yo hice mi compra y volví a España.


© lfcomendador • Propiedad editorial de "de la Luna Libros".

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