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Paco Lin y Sofía Chen


Hoy amaneció el día nublado como una esperanza incierta al calor abrasador que andamos soportando... y son las fiestas de la Plaza Mayor [mi barrio postizo/castizo], que este año están dirigidas por un nuevo equipo y parece que han tomado fuerza, mucha fuerza.
De la dura semana pasada me quedo, sin dudarlo, con la visita sorpresa de Paco Lin y su Sofía Chen... andábamos de cabeza en la imprenta con un alzado largo, tedioso, desesperante... y de pronto veo entrar por la puerta a mi amigo Paco Lin Yi-Chin con toda su familia y unos amigos... y algo empezó a moverse por dentro, algo parecido a una explosión de alegría irrefrenable... el trance imprentero solo me dejo un ratito para tomar un refresco con mi amigo del alma y su gente, hacernos unas fotos entrañables y quedar para otro momento mejor [no concretado] en el que intercambiar palabras sobre estos treinta y pico años de ausencia que han pasado... Paco Lin sigue igualito que cuando éramos compañeros de residencia universitaria, solo que con el pelo nevadito... mantiene la misma sonrisa, la misma capacidad de afecto, los mismos defectos de pronunciación del castellano [esos que le hacen graciosamente simpático], la misma mirada franca... y una mujer preciosa [su Sofía Chen] y un hijo grande de curioso look manga que es un músico excelente y castellano-leonés [aunque no lo parezca].
Me sentí muy feliz de abrazar a mi amigo de nuevo, mientras los recuerdos llegaban a borbotones... las comidas juntos en la Rodríguez Risueño, la fiesta de cumpleaños en la que bebimos mucho más de la cuenta, los líos de idioma que le preparaba para buscar situaciones divertidas, los paseos por la Plaza Mayor de Salamanca, sus visitas a Béjar algún fin de semana... y las risas, y los momentos duros del no saber qué hacer, y sus ratitos de añoranza recordando a su gente de Taiwán, y los paquetes que le llegaban de vez en cuando con alimentos extraños que comía con auténtico deleite...
Fui feliz con mi amigo, aunque se me hizo cortito.



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