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De lo bueno y lo jodidamente malo en una misma jornada

Dibujo de hoy en mi cuadernito Tricassi Cerasa.

Recibo magníficas noticias de nuestros dos primeros becados SBQ en Perú, y eso me deja feliz y medio pletórico... Elvis Johan y Ana Claudia ya han salido con nuestra gente hermosa de allí a comprar material escolar, ropita y zapatos; y por lo que me cuentan, están felices por la ayuda que les ha llegado y es posible que noten poquito a poco un cambio cualitativo en sus vidas, ya que, junto a la dotación de la beca, se exige a la familia como contrapartida que mantenga unas normas generales y particulares que fomenten un mejor ambiente para la educación de los niños becados, normas que tendrán un seguimiento continuo por parte de SBQ Perú y que tienen que ver con higiene general y particular, así como con nuevos hábitos en sentidos diversos que sean capaces de encauzar poco a poco el crecimiento familiar y su mejor inserción en el sistema educativo peruano, ofreciendo así mayor protección a los niños y opciones distintas al tremendo estado de partida.
Me gustaría animar desde aquí a mis amigos para que se decidan a becar a uno de nuestros niños... si la cantidad de 180 € anuales [15 € al mes] os parece muy abultada para vuestros bolsillos, podemos completar becas entre varias personas que deseen poner algo hasta llegar a esa cantidad mágica capaz de abrir caminos que ahora están absolutamente cerrados... por favor, echadme una mano en esto, aunque sea contándoselo a vuestros cercanos. En este justo instante ya cuento con tres niños nuevos perfectamente localizados e informados por SBQ Perú que están esperando un financiador de sus becas... venga, colegas, que no es dinero... y podréis contactar directamente con los niños y sus familias si lo deseáis o, si no queréis ese contacto, os informaremos cíclicamente de forma personalizada de cómo se gasta vuestro dinero [os daréis cuenta de todo lo que se puede con tan poquito].
Jo, y por la tarde subidito a la cestilla inestable de una grúa para poner unos rótulos gigantones en la cristalería de un edificio del centro de Béjar... tres horas de calor insoportable reflejándose en las cristaleras y disparándose sobre mi cuerpo, y el vinilo cabrón era de los finitos, de los que se ‘achiclan’ en cuanto notan un poquito de calor... y era demasiado grande la superficie adhesiva como para controlarla bien con las constantes ráfagas de aire, el movimiento temible de la cestilla de la grúa que me servía de nidito y el mentado ‘achiclamiento’ del material... sí, estuve toda la tarde con un acojono importante, lleno de miedo a esa altura inestable y sudando como un cosaco de entrenamiento. Odio los trabajos en altura, los odio y los temo sobre todas las cosas, pero tengo que hacerlos por esta cosa absurda de la supervivencia y la competitividad... y porque a ninguno de mis trabajadores les apetece ponerse en riesgo con estos marrones [que me los como yo por patrón autónomo y boboloscojones]... y tampoco es cosa de ponerme a echarles en cara el que no quieran hacer estos trabajos, que es algo que no está escrito en su convenio, aunque sí que debe estar escrito en el mío [el convenio de los imbéciles autónomos]... lo siento, pero tener que hacer estos trabajos por puta obligación me pone enfermo, sobre todo si ya he dado por perdidos más de diezmil napos que no he podido cobrar por mi trabajo desde el octubre pasado hasta el día de hoy... ya lo sé, es a eso a lo que nos arriesgamos los autónomos, a ganar o a perder, a jodernos la vida en una puta grúa de mierda para poder pagar las nóminas de los empleados... y vuelvo a pedir disculpas, pero es que estoy bastante malogrado físicamente en estos días y, ahora, con un cabreo de mandril en celo... mi riñonada, ya se puede imaginar, a esta hora es pura doblez.
En fin, una mierda.

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