Una fila enorme de niños preciosos subían despacito por las escalerotas de Florencia de Mora, uno de los lugares más maltratados por el huayco de hace un par de años. Yo permanecía quieto, mirándolos extasiado, en la parte más alta y ellos miraban asombrados mi palor de gringo, mi barba blanca, mi sonrisa alucinada… Alguien dijo en alto: “¿Saben ustedes quién ha venido?”… Uno de los niños, bien chiquito y con carita de susto, me miró desde abajo hasta mis ojos y dijo asombrado: “Es Jesús”. Yo no pude contenerme y le di un besote en su coronilla, pero, enseguida, una niñita con trenzas divinas y con la misma mirada de asombro, le replicó: “No es Jesús, es Santa Claus”… Y así me quedé, entre Jesús, Santa Claus y Gringo Lucho, pero con una amarga sensación de no poder responder a todas sus necesidades como si fuera un mago. No es justo lo que sucede en el mundo, sobre todo para los niños. No es justo.
Debe ser de cuando te mandaban “al Canfrán a varear fideos” o incluso de aquella mar salada de los ‘mecachis’... el caso es que siempre llevo puesto algo de casa [que es como decir algo de antes] en la jodida cabeza... y nado entre una pasión libidinosa por decir lo que me dé la gana y un quererme quedar en lo que era, que es lo que siempre ha sido... pero todo termina como un apresto en las caras, mientras el hombre de verdad dormita entre una sensación de miedo y otra de codicia... ¡brup!... lo siento, es el estómago que anda chungo... y tengo ideología, claro, muy marcada, y la jodida a veces no me deja ver bien, incluso consigue que me ofusque y me sienta perseguido... a veces hago listas de lo que no me gusta y de los que no me gustan... para qué, me digo luego, y las rompo... si al final todo quedará en lo plano y en lo negro, o en lo que sea, que al fin y al cabo será exactamente lo mismo... es por eso que hay días en los que me arrepiento de algunas cosas que he hecho, casi t...
No será justo, es cierto, pero a ti se te ve una cara de felicidad en la foto que lo dice todo.
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