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Abraham Gragera


Echo de menos aquellos «artefactos» que en los años setenta hacía Nicanor Parra y que yo descubrí por los noventa. Recuerdo que cuando los conocí empecé a jugar mucho en esa línea y realicé montones de dibujos y textos breves que se fueron perdiendo en cajones, en cambios de local o simplemente en bolsillos de pantalones puestos a lavar. Hoy me da lástima esa pérdida y me gustaría haberlos conservado todos como cromos de una colección de chispas personales... pero el afán de guardar me ha llegado tarde y el recuerdo está nublado.
(22:42 horas) Acaba de empatar mi Barça y no pasa nada, porque el fútbol es una mierda mediática de tipos inmorales hundidos en dinero. Lo jodido es que me acuerdo ahora de un tipo del Madrid que hace un par de semanas estaba en el bar donde mí hijo Felipe y yo habíamos ido a ver tranquilamente el Barça/Madrid. El perico era soez, insolente y desagradable hasta a la vista. Sus comentarios durante el encuentro –que el resto de personas disfrutábamos relajadamente– eran insultos, exabruptos y constantes sandeces que llegaron a irritarnos a todos los que allí estábamos.
Lo peor del fútbol, además de la inmoralidad de los que lo manejan, de los que viven de él y de los que lo practican a cambio de millones... es esa caterva de zulús con caras simiescas que matarían a su madre si fuera del equipo contrario.
Mi hijo se fue de allí con ganas de llorar y rojo de rabia.. y todo por aquel hijo de la gran puta que no sabe ni sabrá nunca lo que es disfrutar de un espectáculo plástico de una forma civilizada.

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