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¡Me cago en rus...!

Justificarse es mostrarse vulnerable, porque aceptas con la justificación que algo debe ser explicado y entendido. La Naturaleza nunca se justifica, actúa sin más, y eso me gusta trasladarlo a las relaciones humanas, pues cada uno debe ser consecuente de sus actos e ir de cara, sin dobleces, tanto para lo malo como para lo bueno.
Yo creo que la justificación viene de la moral y de la idea de conciencia, que no es otra cosa que un mecanismo de la moral para instalar sus normas rígidas y, muchas veces, antinaturales.
¿Por qué tiene que sentirse el hombre culpable de comer y de beber, por ejemplo? Son actos vitales de primera necesidad que no precisan justificación… ¡ah!, pero la conciencia entra enseguida en ese campo, el de la supervivencia, con el concepto ‘compartir’ o con el concepto ‘solidaridad’, para crear un problema que la Naturaleza tiene resuelto por selección. Ambas cosas son, en sí, correctas [la necesidad primaria y el sentimiento moral], y cualquier camino que parta desde ellas puede ser ‘justificado’ con corrección… ojo, pero no es necesaria tal justificación si con ella te quedas sin defensas, al pairo, absolutamente vulnerable ante los demás.
Me gustaría saber quién ideó el sentimiento de culpa aplicado a conceptos primarios en los que se juega la existencia propia… de ahí la materia del héroe y el principio del humanismo como valor antinatural [defensa del individuo sobre el medio y la propia especie].
Viene todo esto a que hoy he hablado largo y tendido con Youssouph [hace unos días hice lo mismo con Malick] y están enredados en una pequeña depresión porque sienten que el tiempo corre en su contra y no están pudiendo ayudar a sus familias africanas, que deben necesitarlo con urgencia. Contraponen ambos [con más intensidad y peores resultados Malick] su estabilidad en España a las necesidades de sus familias en África, se cargan de una culpa que no tienen [por la jodida moral] y son incapaces de entender que sus familias los subieron con conocimiento de causa al ara de sacrificios de una patera. Viven en España bien, y lo hacen no por su trabajo, que no tienen, sino por la solidaridad y el apoyo de los que estamos cerca cada día. Y quiero que entiendan que nuestro apoyo es para ellos, para que estabilicen su situación y consigan estar en los percentiles legales que les permitan autofinanciarse y empezar a mandar dinero a sus casas.
Joder, que se sienten culpables de una situación que no han creado, tanto como del estado de los que decidieron que su situación fuera ésta o peor, la miseria occidental o la misma muerte. No pueden comprender que el hombre se debe a sí mismo, como individuo, ciertos parámetros de supervivencia antes de buscar la supervivencia de los que le rodean, no entienden que solo desde el natural egoísmo pueden asomar la cabeza al mundo para empezar a dar y construir. Y desde ese modo de ver las cosas, buscan constantes justificaciones y se hacen vulnerables, y se sienten vencidos.
Yo les quiero hacer ver que hace un año y medio estábamos luchando por sus vidas y hoy ya solo estamos luchando por sus papeles desde una situación de estabilidad envidiable, pues les hemos dotado de todas las necesidades precisas en el primer mundo: tienen casa en alquiler con calefacción, nevera, televisión, cocina, microondas… habitaciones individuales con cama y un par de juegos de sábanas para cambiar, teléfono móvil para comunicarse con nosotros en caso de alerta, ropa y calzado del primer mundo y comida asegurada por medio de donaciones periódicas de los colegas a una tienda que les abastece… Hemos conseguido reducir el tiempo de gestión de sus papeles de tres años a un año y medio, estando al día de hoy en su última fase de gestión, y hemos conseguido que entren en uno de los tres supuestos que hacen que un extranjero pueda beneficiarse de un permiso de residencia en España.
Yo les digo que llamen a sus colegas de Almería o de Barcelona y les pregunten sobre su estado, sobre su forma de vida, sobre el proceso de sus gestiones con la administración española, que les cuenten cómo se duerme en una cama caliente del Raval, en una boca de metro o en los cobertizos donde se almacena la fresa, que les expliquen qué comen y cuánto les cuesta la comida, que les digan cuántas horas trabajan sin contrato y a cuánto se las pagan… si pueden enviar dinero a África y a costa de qué.
Este asunto me solivianta, pues entiendo su estado, y más si consigo ponerme en su lugar y ver a mi familia en la situación de las suyas… pero debo hacer de abogado del Diablo y ser duro con ellos, pues no quiero que todo el trabajo que ya hemos hecho se vaya a la mierda.
El mundo es duro, coño, y yo no sé arreglarlo.
De Tontopoemas ©...

Comentarios

  1. Y yo opino que nadie tiene porque usurparles el derecho a sentirse apesadumbrados por ello, ni la libertad de sentir pena, rabia, impotencia por su gente ¡faltaría mas!
    Ahí está el factor humano, mas allá del instinto de protección hacia la descendencia, entra en juego el deseo de protección filial, paternal y demás componentes de su núcleo afectivo.
    No creo que ninguno de los que, con el trasero bien cómodo, estamos ahora mismo frente a la pantalla hayamos tenido nunca la mitad del desasosiego que tienen ahora mismo ellos, aunque luzcan constantemente esa preciosa sonrisa desbaratada...
    ¿y sabes porqué?...porque nuestro atrofiado instinto para con nuestros hijos se reduce a tenerlos vacunados, cerciorarnos de que el matón de turno no les quite las galletas en el recreo o que no bajen beodos del todo del botellón.
    Malick y Youssouph tuvieron la suerte inmensa de toparse con buenas personas como vosotros...pero ellos son los supervivientes, ellos son los protagonistas de sus vidas, de su angustia, al igual que tú o yo.
    El jugar cómodamente a las casitas a la manera del primer mundo te hace sufrir más cuando te llaman diciendo que a tu hijo no lo volverás a ver por culpa de un accidente.
    Ellos, como Aute, reivindican el espejismo...

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