
Como todo lo que hago siempre se solapa con todo lo que voy a hacer, pues que ya hace una temporadita que venía yo gestando mi próximo asunto poético, que, como siempre, ya tiene título: “Los 400 golpes”. Mi forma de trabajar ya la he explicado en alguna ocasión [aunque en mi último trabajo no la he seguido en casi ninguno de sus puntos]: título del conjunto, título de los poemas, apuntes aforísticos y notas al azar de lo que venga, edificación de cada uno de los poemas y darle unidad al conjunto.
Bien, pues ya tengo algunos títulos para los poemas de mi próximo trabajo que extraigo de mi cuadernito de notas para que no se me olviden:
CANTO AL EXCESO
LA FUGA DE ANTOINE DOINEL
ANSIAS DE LIBERTAD
QUIERO VER EL MAR
LA MADRE FALSA
SOMBRA DE REJAS SOBRE LA CARA
JOVEN Y DESENCANTADO
MIRANDO PARÍS DESDE UN FURGÓN CELULAR
SE ESFUMA LA LIBERTAD ANTE MIS OJOS
EL TUMOR CEREBRAL DE TRUFFAUT
Esta vez quiero hacer algo directo, sin dobleces de lenguaje ni fórmulas adjetivadas de dificultad. Exactamente quiero conseguir poetizar con el habla de la gente común para intentar poemas tan prosaicos como el tiempo en que vivimos, poemas malos que sean a veces como un golpe al mentón y otras veces como un dolor de estómago.
Metido ya en tarea, veré lo que me crece poco a poco y os lo iré mostrando.
•••
Creo que estoy en esa decadencia nihilista de los que empiezan a dejarse llevar por las situaciones, abandonado de esa necesidad de poder que caracteriza al hombre vital y con los ojos abiertos mirando los falsos valores de los intereses creados por la sociedad de consumo... y lo hago con gesto estupefacto. Pero aún no soy un tipo derrumbado, porque gozo de la mirada plástica [la mirada práctica está expirando en mí], aunque sí me considero un vencido pequeñito.
Pude haber sido amado por los padres de la patria un día hecho de dogmas y canciones de María Jiménez, pero alcé la voz como un obrero rudo y buscaron taparme la boca con algodón dulce.
Pude haberme subido a los púlpitos católicos vestido de sotana y alzacuellos, pero era tan carnal y masculino que acabé en la redoma de la calle como un jodido ateo miserable.
Pude matar a manos llenas, porque viví un tiempo en el que eso no era importante, pero tenía cara de víctima y la sangre me producía mareos.
Pude hacer una revolución, pues apenas se precisa don de gentes para ello, pero preferí la sopa caliente y la carne bien hecha.
Pude escribir como una sensitiva garrapata y apresar los laureles de la filantropía a plazo fijo, pero suprimí de mi vocabulario el término “lamer” hace ya tiempo.
Pude drogarme hasta perder la vida, pero andaba caro el material y compré libros.
Pude quedarme virgen una noche de agosto, pero me busqué lo lascivo en una casa derruida.
Pude levantar la voz mientras mentían, pero me hice silencio, como todos.
Ahora, ya sin tiempo posible, digo en alto y en público cada veinte minutos “¡hijos de la gran puta!”.
Todo el mundo sonríe.
Qué curioso, nunca hubiera imaginado que un libro de poemas fuera prediseñado, yo trabajo justo al revés: escribo, recopilo y después... no hago nada porque no me gusta.
ResponderEliminarMucha suerte. Con mis mejores deseos.
El proceso creativo es siempre complicado y distinto en cada uno. Yo siempre necesito un motivo previo que me obligue, y empiezo la pirámide por la cúspide. No concibo un poemario sin unidad [esa cosa del recopilar poemas que nacieron de los distintos azares sensibles]. O escribo poemas sueltos que jamás encuentran sitio junto a otros o escribo un poemario con toda su armadura de vigas y ladrillos bien proyectados en un plano.
ResponderEliminarCuando consigo un título que me parece perfecto, lo anoto y comienzo con la búsqueda de los títulos de los poemas individuales que lo completarán, y me armo un guión de contenidos sobre los que buscar belleza o sobresaltos... lo demás va llegando solito con la mirada y la disciplina del recuerdo y la escritura.
Es decir, antes de escribir, necesito saber muy bien de qué quiero escribir... luego busco, medito, encuentro, armo y desarmo, acierto o me equivoco... después juego, juego mucho, muchísimo... y todo y todos forman parte de es juego.
Y yo siempre termino haciendo algo, porque lo que hago me gusta, me gusta mucho, muchísimo... aunque no tenga valor alguno desde el punto de vista de los demás.
Besotes.
La parte lúdica del proceso creativo es muy interesante. En esto, ganáis los varones (síndrome de Peter Pan) en general. A mí me enseña mucho observar a los niños y a los animales domésticos: ellos siempre juegan, pase lo que pase.
ResponderEliminarYa ves que lo que haces sí tiene valor para los demás, no tienes más que ver(nos) por aquí.
Beso-te ;-)
Como me suena ese título jajaja (que gran maestro Truffaut). Amigo Luis te deseo todo lo mejor este nuevo asunto poético, en cuanto a nuestro asunto ya estoy en campaña y buscando algun buen fotografo de aca de Rosario. Esto te lo aviso desde ya, el día que saquemos algun premio con este ensayo, el dinero de ese primer premio va a ser destinado a la organización El sornabique. Te parece?
ResponderEliminarUn abrazo grande!
Ariel.
Mil gracias, Ariel, pero siempre con la condición de que antes queden sufragados los gastos que te genere el proyecto, ¿vale?
ResponderEliminarUn abrazote.
Vale, Luis! Te mantendre al tanto de cada paso, en estos días me pongo en campaña para armarte algo así presentas allá. Un abrazo gigante amigazo!!!
ResponderEliminarAriel.
Tomo apuntes a toda velocidad... sorprendida de que encuentres los títulos antes que los poemas. Yo a lo sumo tengo uno o dos versos finales que marcan el rumbo y que vienen sin buscarlo, sin nigún mérito por mi parte. Además de estar en periodo de aprendizaje, aún buscando una técnica, me doy cuenta de que soy una perona muy desordenada, y que eso se refleja en mi escritura, soy incapaz de mantener unidas todas mis vísceras,me falta unidad. Para colmo, me cuesta horrores poner títulos. Pero no me pienso rendir.
ResponderEliminarGracias por compartir estas cosas con nosotros.
Bárbara, coleguilla, pregunta a quienes me conocen y me visitan, y te dirán rapidito que yo soy el absoluto desorden en todos los apartados de mi vida. Solo hay dos cosas que no perdonaría que me faltaran al paso de cada día: la actividad constante y agotadora [vaya por el camino que vaya] y dos horas diarias de escritura, como mínimo, por las noches [de lo que sea, que da igual]... lo demás va llegando solo, hasta el sistema [el que yo tengo es muy cómodo, pues cuando tengo un título ya me siento obligado a llenarlo de versos o de lo que sea... hacer lo contrario casi me resultaría imposible]
ResponderEliminarUn besote.
Muy inteligente por tu parte, y creo que tienes un desorden ordenado aunque esto sea contradictorio como tu, sin embargo manejas un sistema de organización que autocontrola tu desorden.... ¿o no?(esta conclusión esta sacada de una entrada tuya en verano en la cual explicabas como organizabas tu tiempo para poder entregar tu trabajo después del fin de semana). Me alucinó.
ResponderEliminar