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Orfebres...


'Orfebres'... hoy me he levantado con la palabra ‘orfebres’ metida en la cabeza como un tapón de cava... ¿por qué suceden estas cosas?... no lo sé...
Ayer me dio de pronto por rasurarme la cara... tomé la maquinilla Jata de desbarbar y me puse al asunto sin ese tope que te permite dejar tu barba con uno o dos centímetros de espesor... entré a matar sin más, como un torero malo... y se me fue la mano al primer intento, así que proseguí en el trámite buscando dejarlo todo más o menos igualado, pero no tengo pulso y acabé con cara de mona Chita... hoy todo el mundo me mira raro de cojones y a mí me da la risa... la puta mona Chita, coño... el caso es que me miro al espejo y me doy cuenta de que ha salido el rostro de un tipo al que no conozco, facciones duras, papadita doblada, labios pequeños [no imaginaba yo que los labios iban a mermar así]... sobre todo me asusta la zona del labio superior, que ha surgido poderosa para decirme lo mayor que me encuentro y que tengo un gesto amargo que resulta imposible esconder... pero es mi cara, son mis labios, es mi gesto hecho a base de cincuenta y dos años de estar y de gesticular, de ser lo que he sido... con tal golpe de imagen, me pongo frente a la cámara web de mi ordenata y gesticulo, hago muecas, intento buscarme y reconocerme dejando huella de imagen para analizarme mejor... luego juego con mi Adobe Ps a buscarle alma al rostro, a sacar resultados de mis nuevos rasgos para indagar en lo que he sido para que mi rostro haya evolucionado hasta lo que es hoy... y he pasado un buen rato jugando con mis gestos, deformándolos, buscándoles mi esencia e imaginando un norte o mi desnorte... al rato me he encontrado, sin más, con algunas muertes cercanas en la caída del labio, con demasiadas deserciones en la ojeras, con cierto fracaso en la entrenariceta y un descreer constante en el fondo de ojo... en fin, que soy lo que soy... y no me hace ninguna gracia.
Luego me dejé caer una ratillo en la silla para madurar sobre mi estado... una pura ruina en casi todos los sentidos, tanto en mi descolocado interior como en el tranco de quienes me rodean... no puedo pertenecer a un mundo que lo pone todo en mi contra... los negocios, la economía personal y la general, los afectos, las amistades... no sé llevar ya este carro por los caminos correctos... en fin, a mí los buitres, que debo tener aún algo sabroso en las entrañas.
En todo caso, ¿por qué cojones me habré yo levantado hoy con ese ‘orfebres’ y no con ‘olifantes’ o ‘viznagas’?... será un postsueño raro o cierta misantropía de la lengua... no sé.

Comentarios

  1. El texto sí que ha sido de orfebre. Menos mal que yo me afeité hace años. Para no llevarme tantas sorpresas de golpe. Me divirtió, maestro.

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  2. Tú bien sábes que la procesión se lleva por dentro. Que el exterior es cuestión de diseño, de circunstancias, de la estación del año, del divertimento y la libertad diaria.
    !Que maravilla reencontrarnos de vez en cuando, ante el espejo, ante la soledad del entorno, ante la gran cuestión de la duda!
    Abrazo
    Fernando malo

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