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De la pérdida de mis espacios comunes y de otras cosas económicas


Parece ser que anoche alguien se dedicó a romper espejos retrovisores y a arrancar limpiaparabrisas de los coches aparcados en el casco viejo de Béjar como remate del fin de semana largo lleno de visitantes de más allá de Piedrahíta y de allende las fronteras que marca Ciudad Rodrigo con las tierras lusas... y no sé si esto es reacción o simplemente es una de esas gamberradas postalcohólicas de los jóvenes ‘nini’ de la nueva era... yo solo sé, y lo he contado muchas veces, que cuando llegan estos días de asueto en los que el pueblo se llena de foráneos, mi situación semirrural de tipo tranquilo y atendido se quiebra por todos lados... pierdo mis espacios comunes y diarios, no me atienden bien quienes me miman en los días laborables, se me pasa el turno del pan y tengo que comer el que quedó duro de días anteriores y me siento muy extraño en mi biotopo de siempre... y mi reacción consiste simplemente en largarme de mis lugares de uso y aislarme [mientras me cisco en todos los dioses de los olimpos varios]... y desde ese puntito sí que podría entender un poco esas salidas de tono rompecoches, aunque no justificarlas, dios me libre.
Los tipos semirrurales, de natural, siempre hemos tenido problemas de mezcla con los urbanitas que vienen arrasando y cambiando la vida y el ritmo de las cosas... ellos no saben que el latido diario de un pueblo lo marcan sus habitantes y no sus visitantes, que hay códigos y formas que jamás deben alterarse, que el servicio no debe confundirse con la sumisión y, sobre todo, que los verdaderos protagonistas de un entorno son los que viven en él y le dan vida.
Uno de los graves errores políticos y sociales de nuestro tiempo es vender lo profundamente arraigado como mercadería, el ofrecer lo rural en el escaparate para consumirlo con tensión y con prisa.
En fin...
Y llego a mi lunes como cansaíno para encontrarme con una carta de no sé qué juzgado en la que me comunican el concurso de acreedores de la empresa PLODER UICESA, una de las que hicieron parte de la autovía de la Plata en los tramos que rodean a Béjar. Recuerdo que hace unos seis meses vinieron por la imprenta un par de ingenieros de esa empresa metiendo prisa para que les hiciéramos unos carteles gigantes de carretera con el fin de tenerlos puestos para la inauguración urgente y política del tramo de autovía en cuestión... me tocó a mí lidiar con ese curro y recuerdo que no me sentí nada bien, pues estos tipos con ‘estudios’ presentaron su material en baja resolución y sin tener ni idea de cómo deben entregarse los trabajos para el mejor final... pero nunca reconocían su falta de profesionalidad, a la vez que exigían de la hostia para que todo quedase perfecto y en tres días... recuerdo que me reboté bastante y les hice asegurarme [?] el pago de mi trabajo [que ascendía a unos 3.000 €]. Me pusieron en contacto con su oficina económica de Madrid y una amable señorita me juró y me perjuró que me pagarían con un talón inmediato con vencimiento a noventa días. Recuerdo que hice el trabajo quedándome incluso alguna noche a rematarlo y el enorme tamaño de las gigantografías me obligó a subcontratar su elaboración. Entregué el trabajo en fecha y los dos ingenieros nos felicitaron por el resultado y por la velocidad... el talón a noventa días no llegó jamás, a pesar de las múltiples llamadas para reclamar ese pago... y hoy recibo esta carta de juzgado con la que tomo consciencia de que ese dinero no lo cobraré jamás [como otros tantos en estos días], pues la norma indica que primero cobrará Hacienda, luego los bancos y, después, si quedase algo [que no quedará], cobrarán las empresas acreedoras por orden de cantidades debidas. Yo tuve que pagar la subcontrata de las gigantografías y el IVA correspondiente a esa factura que jamás cobraré.
Así están las cosas... empresas enormes, que trabajan siempre con fondos públicos, dejan de pronto su actividad, declaran su quiebra y dejan a toda una nube de pequeñas empresas al pairo, mientras la administración cobra siempre lo suyo [que es lo nuestro] la primera y se hace la tontina cuando le reclamas tus pagos a cuenta sobre esas facturaciones fallidas... y a los pequeños autónomos que nos den bien por el culo.
El mundo de la economía española está lleno de ‘ploderuicesas’ que se han quedado con la pasta de todos y dejan vendidas a las empresas satélites y a las de simpatía, además de dejar en el paro a toda su ingente masa de empleados [otro gasto más para la bolsa común, y bien grandote]... mientras, los hijos de puta de la banca nos quitan el oxígeno y nos borran el suelo de los pies... la administración nos presiona, nos multa y nos da puñaladas traperas en la espalda cada mañanita con sus recargos y sus intereses leoninos... y encima sale el gobierno a contarnos esa patraña de que arbitrarán préstamos ICO de hasta 40.000 € para la pequeña y mediana empresa, pero con el marbete cabrón de que solo se lo darán a las empresas ‘solventes’, nunca a las empresas ‘viables’ [¿para qué cojones necesitan préstamos ICO las empresas ‘solventes’, si son solventes?]... son una pandilla de inútiles que están destruyendo nuestra posibilidad de ser con su nefasta gestión y sus tontunas constantes y desafortunadas [y lo peor es que quienes pueden tomar el relevo son infinitamente peores].
Yo juro que cada día me levanto con la decidida intención de salir adelante, de luchar contra todo... pero a cada euro que consigo le siguen cinco de pérdidas de las que no soy responsable... y así pierdo el aire a media mañana cada día, me ahogo y me quedo como rotino y nada.
Así que si el día menos pensado hago alguna locura destacable, sépase que es por causas ajenas a mi ruta y a mi conducción... y seguro que la haré y no tendrá parangón.

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