
Si a mí lo que verdaderamente me interesa es tener amigos grandes y cuidarlos... y tener tiempo de soledad... ¿a qué me desdoblo y me abro?... si no quiero que me sigan, ni siquiera que me conozcan... ¿por qué recibo y cuido... por qué me expreso en público y enseño cada una de mis vísceras?...
En principio, porque lo necesito hacer para vaciarme mejor y presentirme... y en final, pues quizás porque me da la gana.
No sé lo que hago mal, aunque deben ser demasiadas cosas, porque la vida se me tuerce en cada esquina y a cada paso dado lo persigue un silencio o esas constantes debacles pequeñas que son como alfileres.
Que yo quiero crear, pensar, hacer, reírme con los míos y gozarlos... que yo quiero tener lo justo para una comida y una cena diarias [también para unos cigarros] y pasear mirando el suelo o con la cabeza alta [que eso le da igual a lo mirado].
La mierda es que la puta hipocresía lo ha tomado todo, desde los gestos hasta las palabras, y ahoga y seca las ganas de cualquiera.
A mí me gusta ser cada mañana, levantarme y mirarme en el espejo con los ojos absortos, darle normalidad a mis dolores fijos y meterme en la ducha como un gato obligado... me gusta vestirme despacio y siempre busco en el armario mis camisas más viejas, pues son más yo que otras, las chaquetas rozadas y los pantalones que han tomado mi molde como suyo... luego, desayunar junto a mi chico leche fría y galletas... a mí me gusta ser el que conduce cantando a voces hasta la puerta del colegio mientras Guille me dice que baje la voz para que no me oigan sus coleguillas, el que llega al trabajo y se toma un café con los amigos justo antes de empezar las tareas diarias, el que se va de bancos como primer asunto y se cisca en sus muertos mirando siempre a cámara, el que dice ironías en el curro para calmar tensiones, el que se encierra a solas con sus maquetaciones y se estresa bastante si le cortan el ritmo... me gusta ser el que vuelve a casa a la una para hacer la comida mientras en la tele ponen la serie de Urkel, el que hace las camas como gateando y se asoma a la ventana para ver llover, el que sirve la sopa caliente en los platos y llama a Guillermo a voces para hacer la manduca... me gusta ser el que se queda roque viendo el telediario [diez minutos] y luego se despierta sobresaltado pensando que ya se pasó la hora del cole [me sucede cada día] y el que vuelve a cantar a voces camino de las clases de la tarde... me gusta ser el que presiente cómo se acaba la jornada de trabajo y se acerca la hora de la cena, el que vuelve a su estudio para intentar palabras, o unos versos, o un dibujo... el que se queda a oscuras y respira profundo, como un oso fumero y castigado... el que se hace ilusiones y el que intenta, el que se comunica con los ojos y a veces decide no comunicarse, el que se pone blandino y comparte un porrito si se tercia, el que imagina un mundo diferente, un mundo con iguales que se aprecian y se ayudan, el que queda agotado cuando el día ya no puede más y vuelve en coche a casa a tirar la basura, el que juega con Guille a pisotones, a los charcos, a mirar las piedras... me gusta ser esto que soy a pesar de vosotros, incluso a pesar de mí... y tengo tanto que decir, que busco horas perdidas para ganarme la vida con decencia, eso que solo consiste en ser sincero con uno mismo y hacer lo que me plazca.
Hace un par de días leí en público y me sentí estupendamente... y aún hay quien busca mis palabras porque son mías y las presienten suyas [el mes que viene voy a leer a Cambrils]... y eso me encanta.
* Las fotos son de mi amigo Lobo [un placer, compañero].


Los que tuvimos el placer de oir tus palabras, las hicimos nuestras, y eso, nos gusta.
ResponderEliminarY entonces ¿cómo es que si el mundo es tan hipócrita a mi ya no me sucedan todas esas cosas? :)
ResponderEliminarCambio yo, cambia el mundo.
Igual te sigo queriendo :)
Un cariñoso abrazo
Un poco ebrio
ResponderEliminarligero el paso
bajo el viento de primavera.
Ryôkan.
Un pequeño regalo para ti :)
Sabes qué? pues que tu "ser cada mañana" es lo que se suele llamar... "una vivienda digna".
ResponderEliminarY por favor, aunque no busco polémica, déjame decir algo porque se me atraganta..
Ahí va:
Mueeeerte, mueeeeerte ¡MUERTE!
a todos los libros de autoayuda.
No puedo con ellos.
¡PA LA HOGUERA!
(Nota: bueno, si es necesario -y "malquemepese"- podemos dejar alguno, pero quien lo quiera que se haga fotocopias)
Un besito -y sabes que estoy enganchaíta a tus palabras-
Una belleza su texto. Una, yo, perdida en tonteras e ilusiones fatuas, cuando la vida es esto.
ResponderEliminarUn placer leerlo
Reciba saludos desde México
PS No tiene idea cuánto me llega al alma, su poema "La Fuga de Antoine Doinel",
Y le decíamos la página 284 y leía su poema y le decíamos la 302 y lo leía... hay gozos que mis oídos reconocerán siempre como tuyos. Y por cierto con mucho éxito en la CAM.
ResponderEliminarAbrazo fuerte amigo
O l.