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Mostrando entradas de septiembre 1, 2010

Un viaje urgente y prematriculero...

Salió de pronto un viaje de necesidad, un viaje urgente y prematriculero a Helmántica city, con ritornelo y duda sobre si la cosa irá hasta una Filología Francesa o hacia un módulo superior... oye, y que todo hay que hacerlo ya, dejarlo previsto ya, papelearlo ya... así, el día se volvió corretiva con lengua fuera y fotocopias a gogó [menos mal que me llevé a mi Gui de compañero y la cosa se me hizo algo menos puñetera]. De entrada, había que ir al IES Fray Luis de León para obtener certificado de calificaciones bachilleres... cola inmensa y funcionaria puñetera [ejemplo a no seguir, por favor, por favor, por favor...], que dijo la piporra que ya no eran horas cuando ayer mismo, y en una hora par, negó ese certificado por no haberle dado tiempo a hacerlo [y todo teniendo que viajar y desviajar para aguantar a la moza que no hace su trabajo correctamente]... unas palabritas mágicas y se calmó, se puso en el sitio que le correspondía por sueldo del Estado y emitió el certificado requerid...

Un "Tricassi Cerasa" de verano

Hoy doy por finalizado mi verano y os dejo unas cuantas páginas [todas serían demasiado] del “Tricassi Cerasa” que me regaló Antonio Gómez y que he utilizado como cuaderno de sensaciones durante toda esta estación caliente y faulkneriana que he pasado... en ellas podéis ver de forma gráfica algunos de mis días en trazos rápidos realizados en la calle, en la piscina, en algún bar o en alguna de mis salidas fuera de Béjar. Es mi mayor afición hacer estos dibujetes urgentes en los minutos vacíos, una afición que me sirve para ver mi estado a posteriori y saber la cadencia de este pasar mediocre en el que estoy metido. Hay elementos que se repiten mucho, demasiado, y que no son otra cosa que puro automatismo... pero sobre todo hay muertos, sentimientos, rabia, deseo, ganas y desganas, rutina y aburrimiento, optimismo y pesimismo, desazón y hasta malestar... es mi diario gráfico de urgencia, del que frecuentemente tomo ideas para hacer dibujos algo más elaborados. Sé que es una mierdecilla,...

No me apetecía...

No me apetecía, pero Guille se me lo pidió y salimos juntos a dar una vueltina por la fiesta nocturna [ya van tres días de jarana y me había hecho un ‘noestoy’, escondiéndome en mi estudio]. Todo andaba como patas arriba, desbocado, descolocado, inquieto... mucha gente por la Plaza de Santa Teresa [demasiada para mi gusto], miradas perdidas y encontradas, sonrisas flaccidas, ojos cansados y un dejarse general a lo que sea y al como sea. Desde que comenzó el jaleo, mis hijos mayores andan medio desaparecidos, llegan a casa más tarde que tarde y, cuando los veo, andan como perdidinos de tanto no dormir y de tanto lo que sea [mejor no hurgar en esos ‘loqueseas’ fiesteros]... menos mal que mi Mariangelona me ha dado una alegría grandota que me hace dejarlo todo en un ‘son fiestas, pues ya está’. Y eso, que salimos Guille y yo a dar un paseo entre los tiovivos, los tiroflechas, las tómbolas, las churrerías [que han pasado del los clásicos churros y porras de siempre a ofrecer gofres, patata...

Burbujitas.

Decir jamás es como decir luego. Morir simplemente porque sientes envidia de los muertos. ¿Cefalea?... pues que no lea [para Gu]. Cada voz lleva su eco a la espalda. Un hombre es la mujer que aún no se ha ido. Todas las iglesias me huelen a bodega. Dijo: “eso que has pintado es una cochinada”. Dije: “pero si todos los hombres la tenemos ahí, entre las piernas”. Dijo: “será por algo que la llevemos siempre tapada”. Dije: “quizás sea por las cistitis”. Dijo: “es una cochinada”. Dije: “quizás la cochinada esté en la mirada sucia y no en lo mirado”. Luego hizo una cruz en su cara. Cosas del catolicismo. Con los años terminamos siendo una geología. Me preguntó mi hijo: “¿Papá, no sería mejor decir ‘sangrario’ en vez de ‘sagrario’?

Obsesivo de pájaros

Atávicos, los pájaros establecen en mí su delirio genético y me inflaman de vuelo, me penetran las manos con sus picos de cráneo y me insuflan en vértigo de saber desde arriba... los adoro y los temo como a dioses chimúes o a vestales romanas que en su célibe hacer mantenían el fuego... me penetran los ojos con sus alas de látigo y son yo si se tercia algún vuelo pendiente... cuando caigo agotado, los escupo en las láminas de papel satinado con la tinta que sobra y les doy vida estática desatando mi muerte mientras gasto latidos. Los supongo venidos de un allá de desiertos o de las selvas vírgenes que en un mar son frontera, los averiguo ‘lucho’, ‘mzwngu’, ‘gringo’, ‘míster’... y los supongo abrazos, cuando no cruz o espada. En su vuelo traen régulas de países cinábricos, eloísas de aire con olor a otras lluvias, beatrices bellísimas con cabellos de fango, ginebras entre tules hechos de pastos verdes, lauras con ojos claros para alumbrar las noches, medeas sin sus pantys de salir a las...

Devino el día lento y sin labor apenas...

Densas, las anacondas aprietan a sus presas hasta que les quitan el aire, y no hay lugar a la esperanza, porque nunca les enseñaron a esos ofidios la palabra “mañana” si no era para sí... y entre los juncos se ahogan los adioses expirados... francamente podría haber sobrevivido la fiera que resbala comiéndose una pierna o un brazo de su víctima, pero lo pide todo y en su ley es lo justo. La debilidad siempre ha de pagar su deuda con el destino a un precio superior al del arrojo, ya que el predador siempre juega a todo o nada... en fin... y que se desplomó de pronto el cielo entero en una tormenta bestial con aguacero y aparato eléctrico... y me dio por imaginarme en invierno, despojado de todo este sudor acumulado por ese calor raro que ha puesto aquí su casa de verano... y a la par que el chubasco, el alma achubascada y el cuerpo con latidos de algo que se viene perdiendo sin saber qué es la pérdida... luego escampó y quedaron algunos locales bajos inundados y ese olor vivo a ozono d...