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STANDDART


Me arregló el día con potencia recibir y leer mi primer número en papel de “Standdart Magazine”... encontrarme en él al Elliott Murphy con el que tantas veces he gozado en Béjar y en directo [que es un tipo que se prodiga mucho por aquí gracias a su amistad con Miguelón Alquitara], al García-Alix de siempre y de nunca, al calvo Gutiérrez con su pose de duro flou, el descacharrante mundo de José Luis Serzo, el porno desescandalado de Bruce LaBruce, los poemas plásticos de Safrika, la mirada durísima de Gervasio Sánchez, el estético ochocentismo moderno de Stefen Berkman, la literaria mirada plástica del colega Daniel Mordzinski [que me fotografió un día de frío, fumando, bajo el puente romano de Helmántica y en ese local mítico salmantino llamado ‘Capitán Haddock’], el placentero chicholinismo del veinte de Frederic Fontenoy o el hippismo eterno de Richard Brautigan... todo un regalazo navideño [o de lo que sea] venido de las manos de ese loco fantástico que se llama Hugo Izarra, un empeñado en hacer lo que quiere hacer y no lo que se debe hacer.
Mi enhorabuena al amigo por enseñarnos que el mundo es absolutamente mágico y en él aún quedan muchos tipos especiales que hacen de la libertad creativa justo ‘libertad creativa’.
Y que me suscribí de inmediato para que no falte en mis estanterías ni un solo número de esta delicia gráfica, cultural, estética, literaria y muchas cosas más.
Mil gracias por ser como eres y hacer lo que haces, amigo Hugo.








Foto que me hizo Daniel Mordzinski en Helmántica.
Una toma de cámara web del libro "Los rostros de la escritura", de Daniel M.


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