lunes, septiembre 07, 2009

Jo, no quedan bombones...


Jo, no quedan bombones helados en la nevera y tenía ganitas, esas ganitas rojas que me llegan a veces como escándalos… en fin, Coke caliente.
Y que son días de festejo por la zona, y me pongo entre agrio y medio tontino porque no encuentro aparcamiento y el gentío me asusta y el ruido me molesta y la bebida sobra en esa jodida musa de los muchachos que los lleva a la ebriedad más gansa sin motivos razonables… pero sigo el camino y salgo al purulento observatorio de la noche para tomar notitas en mi agenda de tipo insoportable:

• Como nadie hace nada, será mejor beber.
• Este absurdo de hoy es el vacío de las calles de mañana.
• Me basto sin que estéis. Ése es mi oficio.
• La Virgen llena la calle de borrachos… será que Dios es vino.
• ¿Por qué las chiquillas de 2009 parecen prostitutas de 1970?
• Algo hemos hecho mal… ¿serán las hamburguesas?
• ¿Hacia dónde se dirigirán vuestros pasos, muchachos, después de la última mentira?
• La verdad llegará con su fuego pasado mañana… y no será por las esquinas de la noche.
• ¿No sería mejor tocarse sin vergüenza antes que beber hasta la ebriedad?
• No hay trabajo… ahora sí se puede robar… pero también se podría salir a la calle para cambiarlo todo.
• Me pareció ver a la muerte bailando en la verbena… al rato hubo alaridos de sirenas.
• Cuanto menos se tiene, más se gasta.
• Es curioso… cuando estamos de fiesta, trabajan los sin papeles… yo les compre algunas cosillas.
• Nada como una bolsita de churros calientes para ir al baño.
• Mis hijos duermen de día… ya tienen datos para no cambiar el mundo.
• La imbecilidad nunca tiene sueño a las cuatro de la madrugada.
• Definitivamente, el alcohol es bastante peor que el tabaco, pero debe ser mejor negocio para el Estado.
• La lunática huye siempre del gentío, lo abomina… prefiere hablar con los coches o con las lunas de los escaparates… quizás no sea tan lunática como todos la piensan.
• Al desinhibido le rajaron las cuatro ruedas del coche y no entiende nada… ¡Ay!, el jodido entendimiento.
• Un hombre sumado a mil hombres solo acierta a sumar cientos de botellas vacías.
• ¿Por qué los días de descanso el hombre decide cansarse más?
• Vivimos una estética mediocre que le viene de perlas al capitalismo.
• Creo que no me equivoco si afirmo que la gente sale a la fiesta para intentar follar… imagino que son pocos los que lo consiguen [vale para ambos sexos].
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Tarde.
Hay cierto paroxismo de intensidad en la zona de fiestas, pero nada original que merezca diez minutos pensando… tendré que ponerme en actitud declamatoria y hacer aflorar todas mis obsesiones para borrar a los parásitos de mi cabeza…
¡Ah!, los labios como incendios en el mar de la cara, años y meses de esos labios abriéndose para la voz o el hálito… labios que supieron de tu pelo y también del silencio en las tardes de manos cosiendo, acariciando…
Gotean los muchachos por las calles con camisetas de colores vivos y sombreros ridículos, van como a su destino, agotados de noches de traspiés a la intemperie, buscando a otros chicos de su generación para embragar la risa sobre sus pies de ortiga… todos llevan mensajes en sus jodidos T-shirts, mensajes de alcohol y de sexo, mensajes absolutamente explícitos que muestran a los ojos de sus padres mientras comen en el salón familiar… y yo no entiendo nada.

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Más tarde.
Y que leo en prensa que el “socialista” César Antonio Molina [vamos, no que no me cuenten que este tipo es socialista], uno de los peores Ministros de Cultura de la democracia española, deja el zorolo barco del Congreso de los Diputados [en el que me da que solo estaba para ubicarse] para volver a su “trabajo” en la Carlos III madrileña, eso sí, después de haber pillado influencias como un campeón en el Círculo de Bellas Artes, en el Instituto Cervantes y en el ya mentado Ministerio de Cultura… otro tipo sin problemas de por vida, que siendo, a mi gusto, un poeta absolutamente mediocre, ha sido publicado –mientras desarrollaba labores de Ministro de Cultura– en Galaxia Gutenberg [y de eso no ha dicho nada el PP… lo mismo son amiguitos de don César y de los Galaxy]… ahora el perico se dedicará a rumiar todo lo conseguido y a exprimir a cada uno de sus beneficiados con viajezotes, conferencietas, recitalillos, ediciones en tapa dura y clases magistrales de esa ‘hermosa’ dicción y de esa ‘inigualable’ retórica que ha demostrado en sus diversas representaciones públicas.
Lo siento, que soy de ideas fijas… ya critiqué a este tipo cuando fue nombrado director del IC y, sobre todo, cuando fue nombrado Ministro de Cultura… los ciudadanos españoles con afanes culturales y con intención de izquierda no nos merecemos que se malgasten nuestros votos en inútiles listos como este ‘ex’ de todo.
Si acaso, pediría que deje de publicar y se gaste su dinerito en fiestas magras.

domingo, septiembre 06, 2009

Jean Baudrillard


“¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla?”, me preguntó, y me miré las manos manchadas de carbón… solo se me ocurrió ponerlas sobre su camisa blanca para sentir esas albricias locas de un cuerpo masculino…
El tipo era bajito, pero miraba hondo y no encajaba en el paisaje del Queensborough… y yo lo deseé tanto como una huida, igual que a la muerte por las tardes, doblado ante los montes de carbón, cuando el trabajo me deja tumefacto deambulando por las calles y fumo cigarrillos liados para salvar el tráfago azaroso de la muerte…
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Contaré un secreto que tiene mucho que ver con mi escritura… pero, ojo, es un secreto… así que no se lo digáis a nadie.
Soy, desde hace unos años, un fanático frenético de frenopático de la obra visionaria de Jean Baudrillard… me fascina su curiosidad extrema, aquel encenderse un cigarrillo tras otro mientras conversaba [yo lo imito al dedillo en esa fragua], su pasión acerada por los desiertos, lo dejado de lado que le tuvo la intelectualidad durante una cabrona pila de años [quizás fuera su mejor triunfo], su idea desatada sobre la posmodernidad, su genial teoría crítica contra el principio de producción, proponiendo la destrucción de la cultura moderna con mucho atino –a mi modo de ver, claro–; su hermoso canto a la seducción, su tremendo espíritu crítico [que le llevó a contestar, discutir, criticar y desmontar cualquiera de los sistemas sociales, espirituales o económicos de la historia del hombre], su ardoroso amor por el símbolo en cualquiera de las opciones posibles en que pueda ser presentado, la clarividencia de ver con nitidez pasmosa el uso represivo que hacen las sociedades diversas de la muerte para lograr magros activos de producción, sus altibajos constantes demostrando su calidad de hombre en proceso, su nihilismo desencontrado con todo y con todos, el descubrimiento filosófico de los medios de masas y de la realidad virtual que conllevan… y su inigualable principio de la reversibilidad, en el que enuncia el valor de la seducción como únicamente reversible, es decir que la seducción se transforma en poder deplorable si quien seduce no puede ser a su vez seducido [a eso lo denomina “poder real”, que no es otro que el que ostenta quien seduce sin dejarse seducir].
Recomiendo encarecidamente a los amigos la lectura de su libro “De la seducción”, que podéis encontrar sin dificultad en http://www.scribd.com/doc/7310903/Baudrillard-Jean-De-La-Seduccion traducido por Elena Benarroch [es un PDF de la edición de Cátedra de 1981]. Os aseguro un buen rato de lectura y una dosis altísima de descubrimiento.
En fin… una pasada.
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Baudrillard Jean - De La Seduccion

viernes, septiembre 04, 2009

Huérfanas.


El día siempre trae sus curiosidades, y la de hoy me ha llegado por la lectura de “Un armario lleno de sombra”, del amigo Antonio Gamoneda [un libro entrañable, triste y ameno, por cierto]… retomé lectura en la página 129 y, al llegar a la página 135, me encontré una huérfana [para quien no lo sepa, es la primera línea de un párrafo que aparece al final de la página anterior a dicho párrafo, que está en la siguiente, por lo que aparece aislada de su contexto, vamos, un error tipográfico] que me dejó alborotado por un ratito [me encanta encontrar errores tipográficos y ortográficos en los libros de grandes editoriales… en este caso es Galaxia Gutenberg]. Lo anoté y continué mi lectura bien animado hasta llegar a la página 201, donde volví a encontrarme otra maravillosa huérfana… y ya detuve mi lectura como si hubiera conseguido un gran trofeo… nada más y nada menos que dos huérfanas en un librito de 240 páginas de los Galaxy…. Je, je…
Debe entenderse que por mi larga trayectoria de editor independiente y alternativo [llevo editando libros desde 1992 en tres colecciones propias y una revista sin plazos ni periodos conocidos], siempre he tenido que llevar sobre mi espalda el duro peso de las erratas, hasta el punto de que durante un tiempo corolaba los libros con la frase “y si encuentras una errata, la saludas de mi parte”… y llegué a publicar erratas fantásticas que algunas veces conseguían mejorar el texto original. El caso es que encontrar esos fallitos en editoriales de enjundia me redime y me tranquiliza bastante, ya que mi trabajo oficial es el de corrector ortotipográfico de imprenta, por lo que tengo que cargar siempre con esas culpas que al principio suponen la destrucción del mundo y después terminan en nada.
Una curiosidad, al respecto del tema del que estoy hablando, es la poca atención que ponen los autores a sus textos [a algunos les sugieres cambios de estilo en algunas frases, incluso les propones cambios de párrafos enteros que varían el sentido original de su texto, y asienten con la cabeza, sin discutir ni un segundo ni preguntar razones… pero cuando tienen que hacer revisión de cubierta [con sus solapas biobibliográficas] o de la presentación que prologa sus textos, hecha generalmente por un autor más o menos conocido que se deshace en elogios… su revisión es milimétrica… que si mi nombre algo más grande, que si el “Málaga” que va detrás del “Premio Pablo Picasso 1997” debe ir entre corchetes y no entre paréntesis, que si “mi foto ponla justificada a la derecha de la bibliografía”… es triste, ¿no?, pero es absolutamente real y lo certifico porque me sucede con un 80% de los libros que maqueto y corrijo… incluso se dan casos en los que indicas una clara falta ortográfica y el autor se enfada contigo seriamente por haberla encontrado… incluso algunos se niegan a realizar las correcciones propuestas al caso… en fin, que encontré dos huérfanas hermosísimas y se me medio arregló el día, que venía cabrón con las notas de mis chicos, el accidente desafortunado de la furgoneta del curro y sus consecuencias, los líos del barrio con el desinhibido [al que ahora se le ha unido un tipo de no sé dónde, que peleó en Bosnia y está pensionado por orate… y que las prepara como Amancio] y las florecientes juventudes pijas del Madrid más cáustico… todo un elenco de maravillas.
Ya por la tarde me centré en escribir una brevería teatral sobre la “Oda a Walt Whitman” para mi amigo Marino González, así como en pensar en un dibujo para la cubierta del libro que la contendrá junto a otros monólogos de autores amigos en las ya tradicionales ediciones teatrales de editorial “La Luna de Mérida”.
Y empiezan las fiestas.

jueves, septiembre 03, 2009

Me seduce seducir.


Me seduce ver a una mujer fumar, ver a una mujer leer, ver a una mujer caminar delante de mí, ver a una mujer desnudándose frente a un espejo… me seducen demasiados asuntos de corte femenino mezclados con cierta cosa estética… pero lo que realmente me seduce es seducir, pero no a otra mirada [esa mirada real que se nos pone enfrente], ni en ese plano físico de la carne, sino en el lugar de la lectura, en el sitio de las ideas, en esa máquina desconocida capaz de capturar deseos sin que medien las alquimias de la bioquímica… seducir desde una retórica del simulacro, desde el juego de esconder y decir a la vez, desde la provocación a cada uno de los sentidos, desde una polisemia solo digna de quienes deseen entrar en mi juego de seducción, sugerir con intención de que se me odie o se me quiera [o ambas cosas], provocar el prodigio significativo de una palabra retorciéndolo, insinuar un enigma en cada frase y perderme en sus fauces con quien desee acompañarme… y para seducir, a veces me hago críptico y difícil, otra veces me quedo en lo blandito y sinuoso, en lo húmedo y mojado; algunas ocasiones me trastorno en preclaro o simplemente me desligo de la imaginación para ser la descripción cromática del ojo… unos días soy denso y otros nebuloso, unas tardes me florezco inseguro o me desfloro radical y contundente… me desnudo en imágenes o me visto despacio como una trapecista en su caravana, juego a designificar y consumirme, a descontextualizar y a caotizarlo todo, a exacerbar o desnecesitaros, y pornosensualizo o me erodisminuyo… y creo signos, signos constantes e inconstantes, contradictorios, signos secretos e incoherentes, signos banales, signos obscenos, signos vacíos y rellenados, signos paradigmáticos y falsos, signos de percepción y de no existencia… y siempre buscando provocar risa, ahogo, sudor, llanto, miel abajo, tristeza, lástima, pasión, encanto y desencanto.

Me sé débil y, sin embargo, me descalzo en esta sensación particular de grandeza que no va a parte alguna… y quizás por ello, cada vez con más frecuencia, intento oscurecerme en mi correlato… lo mismo es mi exotismo desatado, mi arqueado solipsismo de pedante al que no le interesa el “tú” que vive al otro lado, sino el “nosotros” sin que estés.

En fin… que no os necesito… pero os necesito tanto… o también: quiero seducirte… pero te rechazo.

miércoles, septiembre 02, 2009

Jodido gazpacho...


Me encierro en mí y camino y cosen las mujeres en la mesa camilla de la ventana mientras la lunática lleva un agujero en la media por la acera con su hilo amarillo… dice a voces, mientras camina sobre el vado, “no aparcar, no aparcar, no aparcar…” y sonríe con su boca de muecas y se rasca las nalgas… “no aparcar, no aparcar, no aparcar”… pasa una auto con prisa y la lúnatica ruge furiosa… “¡nooooooo apaaaaaaarcaaaaaaar, jodeeeer!”… y se saca monedas de no sé dónde y se las tira a los curiosos que osan dirigirle una mirada… “tú eres Morín, el de la Flori, el más malo de tu casa, que te lo comes todo… mierda… mierda… Morín, y tu abuelo el Jesús, que murió manco… eres malo porque siempre miras mal y te vas a morir un día en Correos… no aparcar, no aparcar, no aparcaaaaaaaaaaar…”.
Llegan algunas nubes del noroeste y me desencierro con la esperanza de que afloje la temperatura… trabajo mal en el trabajo y cierro.
A mediatarde, cenita semicampestre para despedir al tío Antonio y a su santa [que ya se van para su Barna residencial, poniendo fin a las vacances]… de primero, gazpacho… y que al olerlo de lejos me dieron nauseas y se me jodió la merienda/cena [de siempre, el olor a gazpacho hecho con tomate y cebolla me ha revuelto hasta dejarme derrotado]… a vomitar [lo hice un par de veces] y a sujetar el estómago como pude hasta las nueve y media [y sin probar bocado… me cago en rus]. Parece que la cosa hizo gracia y casi todos se rieron de lo que me sucedía [a mí me toca mucho los cojones que se rían de mí por estas cosas –que admito que son ridículas– y dije un par de burradas en alto por las que pido disculpas]… Antonio me preguntó si la cosa era para tanto… y yo qué sé, Antoñito, solo puedo decirte que siempre me sucede [imagino que es lo mismo que les sucede a los tipos que ven sangre y se marean… solo que a mí me pasa con el hijo de puta del gazpacho… y nadie me entiende]… así que me fumé tres cigarritos entre eructos y arcaditas, mientras miraba cómo entrenaba el Béjar Industrial al fondo a la derecha, en las instalaciones Roberto Heras.
Me escapé hasta mi estudio después de la cenita fallida y disfruté en el trámite, porque habían bajado unos pocos grados y, aunque con el estómago deshecho, podía respirar.
Antes de acostarme, me tomé un vasito de horchata fresquita… no me entró mal.

martes, septiembre 01, 2009

Os juro que lo intento.


Juro que lo intento, que intento escribir bien cada día, que busco el lugar silencioso y me pongo a la faena con los guantes de piel que son las manos… y a veces me siento como un yonki si no encuentro el momento de escribir, y soy el desequilibrado del día o de la noche, y escribo en la cabeza mientras me hablan… juro que lo intento, que intento escribir como los ángeles y desgastarme por dentro hasta soltarlo todo en forma de palabras, que me vacío, que sufro hasta pellizcarme los muslos si no encuentro palabras que describan lo que quiero…
Pero, ¿para qué escribo?, ¿para quién escribo?... yo qué sé.
Verás, cuando no puedo con el alma y estoy espeso y no acierto a saber de qué decir o cómo… me voy a lo caótico y describo como un loro atontado cada imagen que estalla en mi cabeza, me dejo y sale todo como un vómito hermoso hasta que llega el tiempo de la calma y unos puntos suspensivos me vuelven a mi estado primigenio.
Otros días, sin más, escribo a tientas, como el ciego que sabe lo que quiere, pero no ve la luz de la mazmorra… esos días me salen notas para criptógrafos que yo apenas entiendo.
Los días más hermosos, los mejores, son los que he visto algo sugerente y lo he tenido varias horas puesto [en los ojos, en la boca, en la cabeza…]… ataco la escritura con pericia, con título y con saña, con finales… la ataco con pasión y tengo prisa por acabar el reto… y leerlo, y releerlo.
Juro a todos que intento escribir bien, que me vacío, que en este reto va todo mi empeño de ser y de existir, que solo así me crezco o me adelgazo, que siento y me defino, que grito y me sustento.
Algunos días soy la voz de todos [y luego me avergüenzo]; otros días, yo mismo y mi misterio; otros, la herida exacta sobre algún pecho; muchos, la blanda crema de lo que me hace viejo… os juro que lo intento.