lunes, diciembre 07, 2009

Al asunto de escribir...


He dicho tantas veces que quiero estar solo, tantas veces… y cuando lo digo no me refiero a que me abandonen mis amigos y me den de lado, ni mucho menos… me refiero a esa gente que me busca con ciertos fines vacíos… últimamente he vuelto a tener visitas de tipos que me traen un legajo infumable de poemas para que les haga crítica [yo se la hago con sinceridad y con mi mejor disposición… y se cabrean, se engurruñan y me retiran el saludo] y “para que les enseñe” [pero qué puedo yo enseñar, si no sé ni dónde tengo la mano derecha]… el caso es que me molestan, me quitan tiempo personal y me dan la paliza con sus continuas visitas exigentes… y luego no me respetan cuando les digo algo que me piden que les diga con sinceridad.
Así que he escrito un ripiado para que me sirva en estos casos… se lo imprimiré al que venga y lo despediré deprisa y sonriendo… y es que ya voy mayor, coño.

Al asunto de escribir, y no es engaño,
le he echado yo más de un año
a la luz de tanta lumbre
que nos es raro que hoy, u hogaño,
algún versillo redondo se me alumbre.

Por mor desa llama viva que suponen,
me llegan algunos días
gañanes, tahúres, ciegos, tuercedías…
a que les eneseñe presto algunas cuadernas vías,
cuando no silvas hermosas
o facturas de sonetos olorosas.

Yo me niego de primeras,
pues me conozco un montón
y me tengo por guarreras
en el arte más hortera
de la poetización.

Luego cedo, pues soy manso,
y, a mayores, soy nariciso,
y me hago pis por el piso
si presiento que en un friso
mi nombre se hará remanso…
así que me pongo ganso,
tomo pose de pensar
y hago camino al andar
acompañado del neto
pupilo y puro paleto
que me vino a preguntar.

Primero le inquiero, astuto,
sobre los fines al caso
de su inquietud de fracaso
en el arte de trovar…
¿si es por amor o por odio,
si es por sexo o por un podio
en un parnasillo impar?

Todos contestan primero
que buscan el verdadero
camino hacia la poesía…
luego, cuando corre el día,
van mostrando su venero,
que casi siempre es putero,
pues pretenden que el puntero
penetre como un venablo
en un cuerpo de mujer…
y, pinchado el alfiler
en su diana precisa,
yo amablemente les hablo:

Ha de antiguo, y es sabido,
que para tocar poesía
hace falta esa alcancía
que aquí llamamos papel
[los hay de pura verjura,
de satén o, si está dura
esa cosa del rimar,
los tienes cuadriculados,
con rayitas a los lados
y hasta de milimetrar];
luego se hace necesario
un instrumento corsario
que lleve tinta en su alma
[bolígrafos, lapiceros
plumas de ricos plumeros,
rotulador y compás
–que a veces viene divino
en lo de redondear–]…
y una mesa, cómo no,
que puede ser de alta encina
o de esos pinos que empinan
los montes con un pinar
[la mesa es muy necesaria,
pues le gusta a la fragaria
tesitura de los versos
que se apoyen los anversos
de las hojas primorosas
en superficie segura
y que no sea rugosa];
a más, una buena silla,
con cojín y barandilla,
con respaldo y balancín
te ha de venir de perilla.

Con el material dispuesto
y una luz de cielo raso
–mejor dos, pues se da el caso
de que se te funda a un paso–
ya podemos empezar
con el trámite payaso
de entreabrir en el Parnaso
la puerta del mueblebar.

Si quiere ser un poeta de combate
nuestro neobotarate
ha de hacérsele notar
que debe pisar la calle
por do bien que se la halle,
que debe entrar en tabernas
hasta que en las contubernas
le permitan opinar,
que ha de dormir en prostíbulos
[pero siempre sin follar],
que ha de beber con obreros,
con peones del textil
y con pordioseros mil
que se gastaron su paro
en esos juegos tan raros
que bonolotan al gil…
hecha la apuesta de calle,
es fácil que con reposo
nuestro botarate halle
algún verso en ese poso…
escríbalo, dele vueltas,
metaforícelo un poco
y al cabo de un par de copos
al pavo de su poema ya le habrá crecido el moco.

Si el gañán se nos deviene
romántico anglosajón,
ha de jugar al rondón
de amar sin comerse un rosco
[es decir, que se me entienda,
ha de desear sin prenda,
arder sin poder tocar
y, cuando más le apetezca,
a la cama sin coitar].
No es fácil este proceso castrativo,
pues deja al poeta esquivo,
rijoso, blando y nocivo…
cuando no lo deja enfermo y ojeroso.
Incluso algunos tendencian a ser fidias
y blandamente se estatuan o suicidian.
Si el gañan pasa el proceso
de ver y oler a su musa
sin catarla,
tiene el poema en la fusa,
incluso en la semifusa y en la blanca.
Sufrir cuatro palabritas
medidas silabeando
y el poema ya está andando.

Si el morucho se me va por lo difícil
y pretende hacer la críptica poesía
que tiene en Patrocinio padre y guía,
simplemente le ubico el diccionario
frente a sus breves ojos combinarios
y le ruego que al azar lance el anzuelo
y lleve a su papel el negro velo
de lo que ha de ser verso inexcrutable
[dará lo mismo que se lea en bable,
en asturcón o en lírico castúo,
pues será bueno y, además, loable
su resultado memo].

Demasiado ya he dicho en este trecho
y, quiero que se entienda, doy por hecho
que con esta ripiosa lección mía
no vuelva ya ningún poeta en vías
a pedirle consejo a este deshecho
de hombre, de escritor… que está en barbecho
por falta de poemas estos días.

Estoy harto de mí…
¿cuánto más he de estarlo de esa horda
de aprendices que piden soga y borda?

Si aún no logré tensar con nitidez mi cuerda,
lo diré claro y alto: ¡Que a la mierda!

Me solivianté mientras leía "Wabi-sabi"


Bastante gatinino, después de ver que el colega Montxo Armendáriz encabeza su facebook con uno de los aforismos de “No pasa nada si a mí no me pasa nada”, me pongo a leer un librito de Leonard Koren [“Wabi-Sabi para artistas, diseñadores, poetas y filósofos”] que me ha dejado Ad. con la convicción de que me va a encantar [no sabe Ad. que yo soy rarito de cojones para las lecturas y que lo oriental me fascina y a la vez me repele… no en vano estos tipos del minimalismo, el haiku, la pulcritud… son sanguinarios con los animales –los descuartizan y los cocinan vivos–, se comen la carne y el pescado crudos, buscan los extremos de la severidad en el dolor y el castigo… y apenas dejan pie a la libertad de lo creativo, mientras se encebollan en lo tradicional con verdadero empuje obsesivo… me llaman la atención, sí… pero les tengo más miedo que a Dios y al Diablo juntos en la cabeza de un tonto]… el caso es que me dispongo a pasar un día de lectura con la idea de no defraudar a Ad. y no abandonar la lectura a la primera de cambio.
Arranca la cosa con que el Wabi-sabi es la belleza de las cosas imperfectas, mudables e incompletas [no está mal el comienzo, aunque mis días discurren ahora por otros derroteros que intentan dejar a la belleza en un cajón aparte para poder centrarme en las ideas de justicia social y libertad]… la cosa sigue por el camino de los grandes maestros de la nada [el gran maestro del té, ‘iemoto’, Hiroshi Teshigahara] y el empeño de tres arquitectos japoneses de construir un entorno ideal para desarrollar la ceremonia del té… y es la primera página y ya me cabreo, me enciendo, me mosqueo muchísimo… con la que está cayendo en el mundo de los hombres, con las jodidas necesidades que existen… tres arquitectos pierden su tiempo y su ímpetu en darle un espacio a la absurda ceremonia del té, con la gente que hay que no tiene dónde posar sus huesos lacerados… en un punto escribe Leonar K. que “el Wabi-sabi solucionaba mi dilema artístico acerca de cómo crear cosas bellas sin quedar atrapado en el materialismo desalentador que generalmente envuelve este tipo de actos creativos”… y yo flipando, cabreándome a medida que avanzo en la lectura… y luego el Zen con su “agudo anti-racionalismo”, el oscurantismo estético –esa necesidad de dotar a las cosas de un misterio para que parezcan mejores... ya he escrito muchas páginas sobre la poesía críptica y sus absurdos–, el camino espiritual, el ideal estético, los principios metafísicos, la sofisticación exclusiva –que en sí misma deja a un alto porcentaje de la humanidad fuera de sus beneficios–, la meditación como religión, la mentira de querer definir “la verdad”, la poesía vista como una estética [brrrrr], el jodido orden cósmico… y el té siempre presente, como un Dios absurdo que se subsume en la estética de su elaboración… Dios siendo el ‘arte’ de la ejecución de un agua jugando a atisanarse… Dios como una suerte de tisanita tirada estéticamente en una taza primorosa…
Me leí el libro entero, aún sabiendo que no era mi momento para hacerlo, porque se lo debía a Ad., y la lectura me ha llenado de ira al precisarme con exactitud el desperdicio que supone dedicarle tiempo y vida a asuntos tan banales, asuntos que solo obtendrían corrección en una sociedad hecha al completo, en una humanidad sanada y sin hambre, sin sed y sin necesidades vitales perentorias.
Y lo siento por Ad., no podéis imaginar cómo lo siento, porque me apetecía mucho haberle dicho que he aprendido un montón con esta lectura, que me ha cambiado la forma de mirar y de percibir el mundo… pero no ha sido el momento adecuado… mi Wabi-sabi ahora es de miradas tristes y sin futuro, de necesidades urgentes, de indagación cabreada en búsqueda de justicia, de buscar ímpetu para seguir peleando por quienes probablemente nunca sepan lo que es el Wabi-sabi, entre otras cosas, porque no les va a solucionar la comida del día o una mínima ración de agua… y también porque no han aprendido a leer ni a escribir… solo a pensar en su supervivencia.
Lo siento de verdad, Ad., pero ahora mi forma de pensar es excluyente y agresiva… mi experiencia cercana de la pobreza me lleva a priorizar y a expresarme con rudeza y sin medias tintas… quizás en otro momento sea una lectura gozosa.
En descargo de Ad., y para su tranquilidad, debo decir que con lo que sí gocé fue con la lectura de unos textos suyos que me prestó por unas horas… en ellos no me asoló el sentimiento de rechazo, sino que tuve un maravilloso ratito de lectura en el que reconocí a alguien que pisa la tierra cada día, que cae y se levanta, que piensa y procesa lo que penetra en su mirada, a alguien capaz de mirarse con ojos despiertos y saberse en la certeza de la inseguridad constante que es la vida, a alguien capaz de tomar y perder, de dejarse caer y de levantarse… gracias por ambas lecturas, Ad., y por tu afecto constante, que es transitivo.
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domingo, diciembre 06, 2009

Perú [41] :: La resaca del viaje ::



Qué jodidamente difícil es el regreso… desde que el poli de frontera me vio cara de imbécil o de narcotraficante [o simplemente que quería pillar los dólares que me pedía como gabela y que yo no le quise dar, porque se me puso en los cojones no dárselos, y soy un cabezón] hasta este hoy en el aún no duermo bien y sigo intentando procesar todo lo que me ha sucedido, mientras las cosas aquí van de mal en peor… los ‘gringos’ lo tenemos bastante difícil para movernos en esos pueblos en los que somos lo diferente [ahora me puedo imaginar perfectamente la sensación de Youssouph y Malick en su periplo por nuestra tierra]… eres el centro de atención, el objetivo claro a campo abierto… y uno no se siente nada bien en esas circunstancias… de ahí la resaca, pero no solo de ahí… mi mundo ahora ha movido sus parámetros y se muestra confuso, no sé cómo ubicarme, cómo estar, cómo definir mi minuto siguiente para ser fiel a mí mismo.
Todo lo que se me ha quedado metido en la cabeza se revuelve y me empuja en un no saber qué hacer ni cómo, en un enredo de sentimientos, en una necesidad de organizar mis ideas y buscarles las vueltas hasta volverlas a poner en el orden preciso… estoy hecho un lío que mezcla la rebeldía con la necesidad de cierta comodidad pasajera que me está demandando el cuerpo, que mezcla el ardor por hacer con la jodida incapacidad …
De momento solo puedo decir que la vida está siendo muy generosa conmigo, pues me da la oportunidad de ver y decidir, de procesar e intentar… eso es generosidad, pues es algo que le es negado a un altísimo porcentaje de personas y que yo puedo vivir cada día con intensidad y con sensaciones contradictorias [aunque estás sensaciones sean en su mayoría de fracaso]… he sentido el extrañamiento, la lejanía, el gozoso encuentro con un ‘otro’ distinto y distante al que es preciso conocer para ubicarse en el mundo como hombre… y mi fascinación viene fundamentalmente de mi mirada voluptuosa [y también fatalista, lo que la convierte en una bomba de relojería]… y luego está la ‘peripecia’, ese trámite del viaje en solitario que es pura aventura… y, después, el conocimiento, lo más duro de todo, el ver y definir, el enfocar con claridad todo el contraste y darte cuenta de que eres el ser más privilegiado de la Tierra, porque tienes todo eso de lo que los demás carecen… y luego la magia de ese cambio extraordinario de espacio y tiempo que se produce tan solo en trece horas de vuelo, pasar de una sociedad moderna a un tiempo que viviste cuando eras niño, recuperar aquella antigua forma de ser y venderse a los demás, conocer el mundo de quienes solo sobreviven desde la óptica del que ‘vive’, e intentar ponerse en su piel y en su esqueleto… y, quizás lo más importante, el aprender a relativizar justo cuando se pasa el ímpetu de lo mirado… esa sensación larga y hermosa de haberte quedado colgado de otra realidad y el trabajo para volver a situarte en tu mundo, pero con nuevos conceptos, con nuevas ideas y buscando nuevas formas de estar y ser… la resaca del viaje, la jodida y maravillosa resaca del viaje…





sábado, diciembre 05, 2009

El que busca sin prisa el "sub hoc tumulo..."



Soy el sordo de la esquina, el que busca sin prisa el “sub hoc tumulo…” que le resuma y reste, el delator sin lengua, el sastre de palabras mal cosidas, el tartamudo… soy el marqués sin frac ni sobretodo, la nube que no acierta a llover cuando es preciso, el patán indolente con zapatos, el gorrión dañino [no soy el siervo de Dios, que Dios me libre]… soy el tesoro que quise juntar un día y se quedó en decir, soy cuanto quise ser [pero aún no todo], soy boca arriba a veces, soy la imposible hazaña que imaginé de chico, soy el que inclina y alza, el que pretende y vota [pero siempre a bríos], soy el que entiende mal lo que le dicen y el que se dejó la cabeza en el sombrero, soy el bufón de Aquino [que nos cantó el fulero Gaspar Melchor de Jovellanos], soy capítulo aparte en otras vidas, soy el que se levanta de la cama siendo plebeyo hasta que llega al baño, soy a veces huraño y otras puro veneno, soy un álgebra viva si me miras y el óxido sonido de grilletes si me oyes, soy la parca más fiera por las noches… y hasta soy al que más quiere mi coche…
Si me buscas fatal, me veras neto en mi tristeza fuerte. Si me quieres romántico, mastico. Si me infieres misterio, busca el pico que duele en mi antebrazo. Si me extrañas parlero, busca el tapón de cera en tus oídos. Si me quieres directo, aquí me tienes. Si me supones frigio [como el gorro], soy montera. Si quieres que te arrastre, tan solo déjate arrastrar y espera…
Soy el que quiso la elocuencia y se encontró en ingenio silenciado, soy el tonto de misa en el estrado, soy incluso la pera si me pongo, soy el jefe del todo que es la nada, soy algún día la espada [nunca el sable], puedo ser –si me quieres– adorable, soy galeote penando en un poema, soy amigo de algunos [o eso creo], soy feliz diez minutos en mi jaula, soy agnóstico hebreo, soy pularda poco hecha en el plato y con su salsa, soy el que apaga todo por las noches, soy el ministro único en mi casa, soy quien come deprisa y luego arrasa con esos panetones de frutas escarchadas y de pasas…
Si me buscas guerreando, estoy de baja con este cabestrillo en la cabeza que me sujeta entero, de una pieza, hasta que acabe todo el bombardeo.
Mi lema hasta mañana es no dejarme afectar por la mierda de los hombres… que no me borre esta sonrisa un nombre o una cifra o un mal augurio absurdo, que no pierda lo neto en ese burdo trajín de los desmanes que se traen entre piernas los notarios, los bobos funcionarios, los gregarios que asumen sumisión… ni los hurones de despacho oficial y oposiciones… ese mundo de números cagones que se empeñan en darme puerta y aire me tocan, como digo, los cojones.

Perú [40] :: Los viajes del viaje (VIII) ::



VIAJE A LA DEFINICIÓN DE LA POBREZA

Paseando por Chan-chan, y embebido de la hermosa cultura Chimú, escuché a un guía explicar a un grupo de niños que los chimúes eran una comunidad rica porque supieron dominar el agua de los ríos para obtener recursos de ese dominio… entonces me planteé de pronto que es imprescindible ‘definir’ un problema para poder atacarlo… paseando por lo que fueron pozos, salas de audiencias, depósitos, viviendas... empecé a darle vueltas a una definición de la pobreza que fuese capaz de focalizar una serie de aspectos sobre los que poder elaborar actuaciones reales… pensé entonces en que la pobreza podría definirse como una condición ‘superable’ del hombre en la que coexisten la ‘privación’ y una ‘ruptura con el ritmo de la sociedad en la que habita’, circunstancias que propician un ‘sufrimiento’ que debe resultar inaceptable para el colectivo.
A partir de este punto, mientras paseaba el lago de nenúfares y patos con verdadero asombro de mis ojos, entendí que lo primero que debemos hacer es buscar las raíces del problema, dónde, cuándo y por qué comienza un hombre a ser pobre… cuál es la etapa más vulnerable del hombre para entrar en el duro mundo de la pobreza… y enseguida determiné [salvando procesos más complicados y situaciones específicas] que la pobreza se patentiza y se adquiere fundamentalmente en la infancia, precisamente porque la infancia viene acompañada de ‘falta de autonomía’ debida al largo proceso de desarrollo de la especie humana… atacar este estadio vital resulta importantísimo, pues con ello resolveremos graves problemas de supervivencia [el niño es un individuo que apenas puede luchar por su supervivencia] que anudarán un crecimiento sano y un desarrollo armónico [circunstancias que ya predisponen por sí mismas a un futuro mejor en el que esos niños puedan desarrollar con facilidad sus potenciales]… pensándolos en clave de futuro [a los niños], podremos ver con claridad que si actuamos sobre una generación con alimentación, salud y formación en la que primen los valores sobre los absurdos contenidos, conseguiremos un impacto muy positivo que a medio plazo fortalecerá de forma impresionante a la comunidad y a todo su tejido social y económico, con lo que nuestra inversión en la infancia quizás sea la mejor forma de lograr un beneficio permanente que propicie un crecimiento social de forma geométrica, lo que aportará la tan deseada ‘sostenibilidad’.
Y aquí me detuve, pues pasó ante mis ojos, muy despacito, un ‘viringo’ [que es el perro peruano sin pelo]… y lo mismo fue un signo, un aviso para que me detuviese en ese justo momento de mi pensamiento, como si ese perro me estuviese diciendo que ya había llegado al final, que no debía seguir, que me quedase en esa verdad y la llevase a términos efectivos desde mis posibilidades… así que el resto del día me dejé llevar tan solo por la mirada en aquel inmenso ejemplo de vida destruida y recuperada solo como Arte e Historia nebulosa y sesgada.
Hasta que llegó la noche no volví a pensar en el hecho de la pobreza y en cómo tramitar su erradicación… entonces, con la noche encima, tomé mi portátil y me puse a picar en mi diario informático todo lo pensado para no olvidarlo… de él dejo estos puntos rápidos de acción sobre la pobreza [entiendo que hay que desarrollarlos, pero en principio me sirve el dejarlos apuntados aquí:
• Resulta imposible obtener las necesidades básicas [hay que trabajar en enseñarles cómo obtener recursos alimentarios y cómo tramitar los asuntos del acceso al agua clorada].
• Pérdida absoluta de identidad [trabajar con la infancia en asentar su identidad].
• No gozan de los Derechos Humanos [trabajar por el desarrollo integral de los niños].
• Incapacidad para acceder al empleo o a los medios de producción por cuenta propia [enseñar técnicas de autoempleo y capacidades para llevarlo a cabo].

No dormí bien esa noche.

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Os dejo invitación para asistir a las fabulosas historias que organiza mi amiga Nati de la Puerta en su editorial "AFORTIORI":


viernes, diciembre 04, 2009

Perú [39] :: Los viajes del viaje (VII) ::





EL VIAJE IDEOLÓGICO [paseando por las calles de Trujillo]

Esa necesaria preocupación por la suerte que corran los demás, sobre todo si esos ‘demás’ están en malas condiciones de vida, es lo que venimos llamando ‘solidaridad’… lo malo es que el concepto “solidaridad” tiende a mezclarse con otros muy distintos, como “filantropía”, “caridad”, “altruismo”… y en esa confusión se diluye lo vacío de una moralina absurda que nos hace pensar en que debemos dar lo que nos sobra, socorrer a quien lo necesita delante de nuestros ojos o ajenos a ellos… es decir, calculamos el valor solidario por lo que nos autosuponga más ‘humanos’ individualmente y no por lo que nos podría suponer seres políticos con una verdadera voluntad social… tendemos a llamarnos ‘solidarios’ cuando damos limosna, cuando apadrinamos a un crío del Nepal, cuando nos lavamos la conciencia con dos kilos de arroz para cualquier campaña navideña o comprando un bolígrafo mediático para que cuatro artistas de relumbrón se vayan a África a llevarle un juguete a un necesitado niño de color [negro, claro]… pero jamás arrimamos el término “solidaridad” al hecho político necesario que sea y se haga en base a razones de verdadera justicia social… así, la solidaridad debe ser siempre una acción colectiva que empuje a los bienes públicos a ser parte fundamental del bienestar de todos [y no solo de una parte].
Para ser verdaderamente solidarios es imprescindible tomar un compromiso individual con la comunidad para lograr que cualquier bien común no excluya a nadie, buscando las situaciones de mayor necesidad y a los grupos más vulnerables y actuando en clave de justicia social [se entiende perfectamente que quien es solidario no puede esperar obtener nada a cambio de su acción… ni siquiera una parcela en el Cielo, con vistas, cuando sus huesos tomen tierra…].
La solidaridad debe demandar con energía el universalizar los derechos democráticos mediante el compromiso de los individuos en la promoción y extensión de los bienes públicos, obligando a los estados a ser los responsables de llevar a cabo políticas fundamentadas en los valores de “libertad e igualdad” como principios irrenunciables de justicia, creando oportunidades y recursos que capaciten a ‘todos’ los individuos para gozar efectivamente de los derechos que les corresponden.
En este punto debo detenerme para incluir un concepto que siempre debe ir unido a la idea de solidaridad, “la conciencia colectiva”, que parece la única forma capaz de mantener una regulación social y moral de los estados para que mantengan esa necesaria tensión de la lucha solidaria mediante una ética que debe enraizar en cada individuo [también deben hacerse los estados responsables directos de inculcar esa ética, por educación, a los individuos]… así, la conciencia colectiva será capaz de llevarnos a tener sentimientos comunes que nos lleven a unirnos en el trabajo de la justicia social, haciéndonos seres individualmente libres y socialmente solidarios.
Desde este punto de vista, una sociedad de individuos libres socialmente solidarios propiciaría el mejor funcionamiento de la vida en común en base a ciertas normas que nos lleven a la equidad.
Para conseguir esta difícil meta de una ‘sociedad solidaria’ se precisa de la “identificación mutua” [que no es otra cosa que compartir valores y cultivar el sentido de ‘pertenencia a algo común’ que nos eleva … y a eso se llega desde una educación bien trabada, que no es el caso actual, ni en nuestro país, ni en los demás países del primer mundo]. Sin esa identificación mutua no llegaremos a parte alguna.
Una vez obtenida esa voluntad común hacia la igualdad, e incluso mientras se logra, es imprescindible que las sociedades impongan ciertas pautas morales que lleven a compromisos políticos, ordenamientos jurídicos y obligaciones institucionales que nos conformen en términos de responsabilidad con el bienestar común y completo, propiciando ‘asimetrías’ [me encanta esta palabra cuando hablo de solidaridad] que nos lleven a igualarnos en raseros de justicia.
Para ser solidario, lo primero que debemos hacer es reconocernos, imaginarnos en la situación del otro y tomar conciencia de que somos iguales y de que las circunstancias ponen diferencias entre nosotros hasta el punto de excluir a muchos hombres de los mínimos vitales que son necesarios para vivir con dignidad, conformando la masa ‘vulnerable’ sobre la que debemos actuar con decencia y no permanecer impasibles ante la ‘invisibilidad’ que le procuran los mass media bajo los intereses espurios de los grandes mercaderes.
Debemos involucrarnos de forma incondicional en empresas solidarias que tengan valor por sí mismas, sin medir los costes ni los beneficios, sin detenernos en sus efectos o en sus resultados, simplemente involucrarnos y salir adelante… debemos empeñarnos en participar en la actividad pública para modificar sus costumbres y sus usos, pues es una de las más importantes labores de solidaridad [la responsabilización política del individuo es fundamental para conseguir los fines solidarios], y no conformarnos con el mero asentimiento… y luchar por la creación de modelos sociales solventes que sean capaces de armar un nuevo ciclo político en el que los patrones de justicia, igualdad y libertad se asienten como patrones fundamentales y efectivos… y para todos.







miércoles, diciembre 02, 2009

Perú [38] :: De aquí y de allí o ya no se puede ser honorable ::





Y luego esas posturas salvapatrias que lo llevan todo al absurdo terreno del honor… ¿pero qué es el honor… para qué sirve.. en qué parámetros uno es honorable o deja de serlo… qué tiene que ver el honor con llevar armas bajo las banderas?... Perú está plagado de cuerpos policiales diversos y bien armados y de unidades del ejército dispersas por todas las esquinas de sus ciudades… y todos van como amparados por ese baño de honor absurdo que les lleva a elevar la cabeza mientras dicen que todo lo hacen por su patria [cuando la verdad es que lo hacen en su mayoría porque apenas hay otras opciones de tener un pequeño sueldo mensual para sobrevivir].
El honor debiera ser, por definición, una cualidad moral que obliga al hombre a cumplir consigo mismo y con los demás desde unos parámetros de vida positivos, y ha de servir siempre para que el hombre se sienta digno y busque la dignidad del otro. El honor, a su vez, debiera llevar siempre como consecuencia un comportamiento honesto y una constante disposición hacia el otro como forma de estar y de ser… y la persona honorable no debe esperar nada más que saber de sí que cumple escrupulosamente con su planteamiento positivo de vida, un planteamiento en el que debe abundar el desinterés, la honestidad y la solidaridad dentro de una formada definición de justicia… y el honor nunca debe ser relativo ni circunstancial, no puede existir en lo inmediato, sino que solo lo es en lo permanente y por justo compromiso… ¿quién puede ser hoy honorable como se mueve el mundo?...
Y después esa realidad diaria que se resume perfectamente en el síndrome del baño público, ese lugar en el que todos depositan su mierda de forma absolutamente democrática… ese lugar del que uno sale aliviado por unas horas [así funciona la moral del hombre del siglo XXI]… y ambas metáforas las he podido ver preclaras y nítidas en Perú.
Y para terminar, la buitrera del Estado, esa Hacienda Pública que no perdona ni comprende, que no entra en los verdaderos problemas particulares y destruye sin más los tejidos productivos con sus multas y sus embargos… recibo noticias negras que me afectan duramente porque debo el IVA de facturas de clientes que no me pagan… facturas que emití como marca la ley y que no puedo cobrar porque quien me las debe no tiene para pagarme… facturas que engrosan mi lista de ingresos a pesar de que no los ha habido y que me anotan como deudor al Estado… y yo me explico y me entienden, pero no hacen absolutamente nada para darle forma de solución a mi problema, solo me acosan con multas del 20% y con cartas de embargo de deuda a mis mejores clientes, con lo que me destruyen, destruyen mi imagen y, además, me impiden acceder al dinero que me deben personas y empresas que sí me pagan, lo que me lleva a no poder pagar los sueldos de mis empleados ni sus cuotas a la Seguridad Social… ¿así se arregla la puñetera economía de este país de mierda?, ¿así se ayuda al empresario que pelea por mantener puestos de trabajo?... que se queden con todo y se lo metan por donde amargan los pepinos… yo soy capaz de sacar adelante mi empresa si no me ahogan… y también de pagarles si me dan aire… pero así no vamos más que a la ruina, a la justa y miserable ruina… y todo después de una sacrificio personal de años, después de no cobrar un sueldo durante meses para soportar la crisis, después de poner todos mis bienes en este proyecto hermoso que da de comer a varias familias… así que se me están quitando las ganas de ser y hasta las de estar.




martes, diciembre 01, 2009

Comentario de Alberto García Teresa en la revista "Artes Hoy"

Luis Felipe Comendador: No pasa nada si a mí no me pasa nada


Delirio Ediciones, 2009. 132 páginas



Por Alberto García-Teresa


No pasa nada si a mí no me pasa nada contiene todos los elementos de los buenos aforismos: capacidad de síntesis, ingenio, una pequeña dosis ironía y una gran predilección por las paradojas. Por otra parte, encontramos en esta obra en concreto pocos juegos de palabras, pues Comendador pone más énfasis en la revelación del contenido.

El autor realiza una reflexión trascendente y ética, en la que busca indagar en conceptos abstractos, como la felicidad, la sabiduría o el placer. Apuesta por la explicación de sentimientos, de acontecimientos. El amor y las relaciones de pareja, en ese sentido, es uno de los temas que más frecuenta. Así, estos aforismos pretenden desvelar tanto lo mejor (el cariño, la alegría, la esperanza) como lo peor de nuestra sociedad (la venganza, la crueldad, el egoísmo, la sed de destrucción).

Como consecuencia de ello, se aprecia en los textos cierta desolación, cierto pesimismo, aunque también pone de manifiesto un deseo de transformación ("Hablar bajito es una buena herramienta para civilizar") y de disfrutar y Comendadorsaborear la vida ("La realidad de lo eterno se llama ‘ahora’").

En esa línea, abundan las indicaciones sobre cómo vivir ("Aprende a recibir y podrás darlo todo") y, al mismo tiempo, un intento de desentrañar la ideología que mueve al mundo. Por eso también cuestiona la supuesta igualdad de nuestra democracia y la objetividad de la Historia.

Además, esa interpretación de la vida da pie a algunas metáforas muy hermosas ("Vivir es como hacer rimar los ojos y los árboles").

Es especialmente relevante el énfasis que pone el poeta en señalar a Dios. A él se acerca desde el descreimiento y la rebelión ante los dogmas, y trata de demostrar las razones históricas y sociales que llevaron a su creación: "Dios es el más oloroso concepto de la superstición", concluye. Precisamente, "superstición" es un término que usa con gran abundancia.

Finalmente, también se ha de resaltar el gran número de reflexiones que se encuentran en estas páginas sobre la esencia del arte y su alcance. De talante distinto, podríamos concluir que unen una vivencia vitalista del arte y un asombro por sus posibilidades. Así, Comendador afirma que "el arte, como la vida, es sólo una dimensión de lo imprevisto". Y, en ese sentido, No pasa nada si a mí no me pasa nada es una búsqueda continua de la sorpresa y lo imprevisto.


Perú [37] :: La enfermedad primermundista o mirando al mar de Lima ::


Si hay algo sorprendente e irritante de esta enfermedad en la que vivimos como primermundistas, es el relajamiento general ante la vida en su definición más cierta, esta laxitud moral ante la desgracia ajena [traída fundamentalmente por la artificialidad de lo virtual] y el jodido cóctel que nos mete en vena la fugacidad de todo lo que sucede [es quizás lo que más nos insensibiliza ante los asuntos verdaderamente terribles e importantes que acaecen a la par que pasamos]… las experiencias ya no son reales, solo son imaginadas y, por tanto, el daño, el dolor, también pertenecen al terreno nebuloso de la imaginación. Cada día converso con personas que tienen problemas reales [en mi sociedad en crisis son fundamentalmente problemas económicos], pero que simplemente los dejan pasar levantando sus hombros en un “ya se resolverán solos”… a eso es a lo que nos han acostumbrado las pérfidas políticas liberales y los planes urdidos sibilinamente por los dueños del capital… han conseguido una masa social de la desgana y el consentimiento, “cachocarnes con ojos” que apenas son capaces de sentir un temblor… hoy, por ejemplo, me comentaba un amigo de bajo tono que un conocido de ambos anda tramitando una enfermedad cabrona, y sonreía a comentármelo, mientras valoraba que el tipo había sabido sacarle el jugo a la vida [que en el lenguaje de lo que viene siendo norma social no significa otra cosa que ha bebido y fumado hasta hartarse, que ha salido de noche y se ha gastado en juergas todo el dinero que le ha dado la gana, que ha rifado partidas de póker y julepe, que ha tenido a multitud de mujeres en sus brazos –pagando y sin pagar–… en definitiva, que solo se ha preocupado por sí mismo]… y el amigo que me lo comenta le da ya por descartado sin sentir un poquito de pena o de conmiseración, sin plantearse visitarlo o interesarse por él [“ni por asomo, chico, que ya lo disfruté cuando andaba bueno y cachondote, y me apetece recordarle así”]… en este presupuesto de vida no existes si tienes una tara o dejas de seguir el ritmo de los otros, se te borra sin más…
Y así no vamos nada bien… nada bien… y lo peor es que no se alumbra solución cercana a esta gleba de tarados que tiran sus días en consumir en el exceso total sin pensar en que tal actitud viene de graves injusticias y lleva a injusticias mayores.
Recuerdo que cuando paseaba de noche por una zona exclusiva de Lima, me detuve unos minutos a mirar el paisaje de una enorme playa que se extendía abajo… la noche solo me dejaba presentir el mar rodeado por las luces de la ciudad… no se veía la infinita masa de agua del Pacífico y me pareció que la realidad era el paseo de luces terminado en una cruz gigantesca e iluminada al fondo… enseguida me di cuenta de que es así como el hombre occidental ve el mundo… vemos solo las pequeñas luces que deslumbran y no somos capaces de imaginar el océano al lado, ese océano que las hace absolutamente insignificantes ante su magnífica capacidad de vida y muerte, ante su espacio absolutamente ocupado por la tragedia y el gozo, por la diversidad de vida y la destrucción… y si hubiera amanecido en aquel instante, nos pasaría lo mismo, quedaríamos deslumbrados por la mancha visible de la superficie del agua hasta el horizonte y por los cuatro barquitos parados… no seríamos capaces de dejarnos anonadar por la sugerencia de lo que pueda contener ese vaso magnífico que separa continentes, no sabríamos ir más allá de la simple postal que nos proporciona placer visual… y entonces consentimos en que el mar está allí justo para nuestros ojos, justo para nuestro deleite de bobos diletantes… ¿por qué no nos han enseñado a mirar y a penetrar en lo mirado con actitud crítica?, ¿por qué nadie siente el ardor de darle la vuelta al mundo del hombre y enseñarle de verdad a ser hombre justo desde que ve la luz?... a mí me duele cada día más esta situación, y reniego del hombre y de su mundo, me siento sucio de compartirlo, de verme obligado a compartir mi vida con gente que no sabe mirar más que en primer plano [un primer plano egoísta y egotista]… pero no sé qué hacer, no sé cómo buscar el giro preciso y tomar algún camino que sea más correcto… y al final de cada día, roto, me hundo y caigo en los brazos de esa forma de ver el mundo que tanto me irrita, me dejo acoger por el calor de mi cama, por mis muebles, por mis posesiones, me engolfo en el televisor de la sala y sonrío como un tonto de baba con la mente vacía, y se me olvida preguntarme qué es lo que he hecho yo durante mi vigilia para arreglar las cosas, y formo parte de toda esta mierda mientras cierro los ojos como un cobarde más, pero peor, porque yo ya lo he racionalizado todo mil veces y no respondo con energía y decisión a mis planteamientos y a mis convicciones.
Sí, pienso demasiadas veces en una revolución, en la necesidad de propiciar un cambio neto y absoluto… pero solo lo pienso mientras me dejo llevar por mi calefacción y mis calcetines gruesos, por mis gafas de marca y mis zapatos carísimos, por el café de las tres, por la chocolatina de las cinco, por la música bajita antes de dormir, por el tabaco rubio… y me avergüenzo… pero sigo sin hacer nada.

Perú [36] :: Taulichusco ::


Impresiona en Perú el valor que el peruano le da a lo étnico, cómo defiende su cultura y cómo se siente orgulloso de sus ancestros [no hay mayor enfado que el que se produce después de pronunciar la palabra “indio”, término que los españoles llevamos siempre como marbete venido de nuestra educación… más de una vez, cuando he pronunciado la palabra “indita” refiriéndome a alguna mujer que vendía en la calle y estaba ataviada con ropas que entran en esa definición que nosotros tenemos del “indio”, me han llamado la atención con el gesto serio para decirme que son “caseras” o “caseritas”… también he podido notar el resquemor del peruano contra todo lo español, un resquemor que lo paga fundamentalmente la imagen de Pizarro [en Lima se ha trasladado una enorme estatua ecuestre del extremeño de una plaza importante a estar oculta entre árboles en un parquecito aledaño al río] y, cómo no, el turista hispano que va con la predisposición de gozar de un país maravilloso y lo hace con esa superioridad absurda de los primermundistas [también es cierto que desde ciertas actitudes se lo tienen ganado]. Preguntando, me han explicado que en las escuelas se cuenta la historia del Perú como una triste y dolorosa usurpación del pueblo español a toda la magnífica cultura de un pueblo evolucionado que tenía vocación de futuro por su cuenta [también hay gente que habla de España como de “la madre patria”, pero lo hacen con cierto resquemor].
De la conquista, aún quedan restos tangibles en los apellidos, que a veces parecen hasta cómicos mezclados con los nombres compuestos y con los diminutivos, en la arquitectura, en los rostros [hay multitud de rostros que perfectamente podrían ser españoles], en las pasiones literarias y, sobre todo, en el culto religioso.
Uno de los personajes casi ocultos, pero importantísimos en la historia del Perú, es don Gonzalo Taulichusco, hijo del último curaca de la Lima prehispánica [existen 15 documentos que datan de los años 1552 y 1562, que son de trascendente valor histórico, que nos revelan aspectos desconocidos sobre la vida y la existencia de don Gonzalo Taulichusco].
El Valle del Rímac, el río que atraviesa la ciudad de Lima, tuvo como último curaca a Taulichusco, quién pronunció en su idioma originario estas palabras: "No vamos a desaparecer" cuando sus vecinos y los hombres blancos que llegaban le ofrecieron comprar el Valle del Rímac.
Taulichusco, el último Cacique de Lima, fue consciente de los riesgos que corría su población con su negativa de vender las tierras del valle, sabía que los españoles llegaban a quitarles todo, que su objetivo era apropiarse de sus mujeres, de sus tierras, de sus animales, de sus alimentos, de sus ríos y de todo lo que les fuera posible. Entonces ideó un plan para proteger a su pueblo y, así, no estar expuestos al yugo de los españoles.
Varios señoríos vecinos habían huido frente a la amenaza que llegaba y Taulichusco se quedó prácticamente solo.
Después se desarrollaron hechos sangrientos que fueron inevitables en la lucha por la defensa de sus territorios, como el cruel asesinato de Taulichusco.
La herencia que dejó Taulichusco a todos los peruanos queda en las palabras de su arenga: "NO NOS VAN A DESAPARECER". La voz de Taulichusco sigue viva y encarnada en las poblaciones indígenas que hoy han formado los distritos urbanos de Lima y que aportan con sus costumbres y hermosas culturas a la enorme ciudad de Lima. Estas poblaciones indígenas andinas y amazónicas se resisten de forma numantina a todo tipo de yugos y prebendas, y defienden su tierra, sus ríos, sus animales, sus costumbres y están decididos a no desaparecer, tal como dijo con absoluta lucidez Taulichusco.
El homenaje al curaca lo ha hecho el pueblo de Lima con una enorme roca de diorita en la zona noble de la Lima metropolitana… yo estuve allí conociendo la historia de Taulichusco de la mano de Sonia Luz, que además me hizo una foto junto a ese monumento tan querido por los limeños, un símbolo de sus orígenes y de su lucha.