Ir al contenido principal

Perú [31] :: Los viajes dentro del viaje (IV) ::


EL VIAJE PLÁSTICO

El mágico contraste de Chucuito bajo ese gris constante del nuboso limeño, la melba en las Ballestas con sus aves del guano y los lobos marinos en un descanso etéreo, las cuevas en las rocas rifando al mar sus olas, los cormoranes quietos, las barcas en Paracas queriendo ser un pecio, Esther con su sonrisa de ángel inexperto, el polvo, las pirañas disecadas del puerto, la arena gris y siena, la caña en los linderos, noviembre, el colectivo, la niña, el pisco, el sismo persistiendo, la capilla chiquita de San Lucas Tadeo, las mujeres soldado, el serenazgo presto, los coches, los “sanduices”, la Inca Kola, las manos del juguero… el alma impenetrable de un mochica en su templo, la Huaca de la Luna sugiriendo un infierno, Yolanda en su casita de Moche y azul cielo, el trasiego del agua, lo español en lo ajeno, el oro, las lloronas, la mujer del espejo, el inca de canela, la casa de Vallejo, la danza marinera que engarza un par de cuerpos, el capitel de Chincha [de caña, pero entero], el tipo de la barca, Huanchaco de totora, los taxis, las caseras, las frutas, el desierto… ¿qué puedo yo decir del desierto?... la hermosa humanidad de la mujer Lorena, los ojos tristes siempre, las toronjas, el cielo, Medusa en el Pacífico, yo y Sonia Luz corriendo, los Andes berlineses haciendo muro y cieno de un pueblo hecho de barro, la palta y el cebiche, el ají en el aliento, el olor a mercado, Carlitos dirimiendo si cantar por peruanas o por sones del centro, el tipo de Arequipa, un Marriot en el cielo de lo que aún no existe, las bocas y su aliento, el miedo en las esquinas, el ciego que no es ciego, los libros del mercado [amontonados, viejos…], la luz a media tarde, la casa del pasaje y el camino intrincado hasta el departamento, las noches en el bus, Chan-chan y el barro viejo, las musas innombrables en La Alameda quieta, el perro, la ocarina sonando, las casitas del cerro… y colores hirientes, y colores deshechos, y colores sin nada [como volcanes secos], y colores que hablan, y colores discretos, y colores de bocas que gritan como ardiendo, y colores de plantas junto a los pozos ciegos, y colores terribles que vienen de los cerros, y colores de aguadas donde todo es aún seco, y colores sin brillo, y colores con miedo…
¿Qué puedo yo decir?... lo he visto y vuelvo hecho de esas especias últimas que hacen al hombre eterno… lo he visto y eso es todo… ¿qué puedo ya decir?

Comentarios

  1. Lo que dices no solo es la transcripción de tu viaje a Perú, es sentimiento que transmites a través de palabras....no es lo que dices,sino cómo lo dices.Existen personas que viajan y no saben ver,nosotros también hemos viajado a Perú sin estar allí gracias a tu diario.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Jugar al cíclope...

Jugar al cíclope, como en el capítulo siete de Rayuela, o simplemente jugar al Cortázar postmasmédula, a aquel Cortázar tan Girondo de “Apenas él le amalaba el noema... ¡Evohé¡ ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, pernilos y márulos...”... no, mejor jugar al cíclope y cansarte de no estar cansado o jugar a cerrar los ojos para ver e imaginar que la felicidad está más cerca... quienes piensan demasiado no pueden hacer nada... he aquí la regla fundamental del juego de La Maga... y uno está tan triste porque todo es tan hermoso... ¿y si quienes forman mi mundo solo fueran ilusiones... no lo que son, sino mis ilusiones de ellos, no sus verdades, sino mis mentiras?... todo sería un juego estético personal, un juego magnífico en el que crecer... salgo a la calle, voy a por tabaco hasta PdT, doblo la esquina cuesta arriba, estoy solo en la calle, estoy solo en la esquina... subo hasta que las puertas de cristal detectan mi presencia y se abren como puertas... est…

Me late el codo izquierdo...

Hoy me levanté con el codo izquierdo dolorido e hinchado, todo por un golpetazo que me arreé la semana pasada con una puerta [se conoce que ayer me apoyé en alguna de las barreras de la plaza de toros bejarana, mientras asistía al blues, y se me ha infectado]… y es que últimamente parezco un quecomari lleno de cuitas y quejicoserías… el cabrón está ardiendo y focaliza toda mi atención en su latido, hasta el punto de hacerme perder concentración en lo que hago.
En fin, que sigo en el asunto de vivir y eso me gusta mucho… hasta el latido este que me reclama atención constante.
Hoy le pegué la última corrección al nuevo libro de Belencita, “Orden de alejamiento”, y vuelvo a dejar escrito que me gusta muchísimo su forma y su contenido. Espero que en un par de semanas esté listo para hacerlo llegar a sus manos…. y que me ha gustado leerlo con ese latidito de dolor, pues el poemario es de dolor entero… y muy intenso.
Luego, me dejé de mí [y del trabajo] y le busqué contenido a ese pum-pum… y m…