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Perú [33] :: Sonia Luz Carrillo ::



Estaba Sonia Luz esperándome a la salida del bus “Línea” en el que había viajado durante toda la noche desde Trujillo hasta Lima… era muy temprano, como las 6:30 horas de la madrugada, y mi amiga se había tomado la molestia de ir a buscarme con un taxi fiable… fuimos juntos y charlando hasta la casa de Eduardo y Anita, donde quedé alojado como un rey, y salimos a que me enseñara Lima de un plumazo… yo pensé que iba a ser una tarea imposible, pero Sonia Luz tenía todo tan bien programado, que nos dio tiempo a agotarnos juntos recorriendo calles, barrios, zonas diversas y bellísimas o la hermosísima Universidad San Marcos de Lima [una belleza que no puede dejar de visitarse si se llega al lugar para cualquier asunto… sería pecado mortal no hacerlo]. Partiendo la visita turística, hicimos un descanso con comidita en su casa, lo que sirvió para que conociese al gran Ricardo Falla Barreda, su esposo, y departiese con él aprendiendo un montón durante la sobremesa [en ese punto fue cuando mis amigos me entregaron sus libros de poesía… Ricardo su poemario “Interludios” y Sonia Luz su poemario de 1989 “Tierra de todos”, y ambos dedicados al “Lucho perulero” que fui y que aún sigo siendo un poquito]… después del descansito, otra vez nos tiramos juntos a la calle, hasta engolfarnos en El Callao y tomarnos un café en una de las zonas más exclusiva de Lima… su compañía fue constante y llena de ese magisterio que siempre va unido a mi amiga… me explicó todo con esa forma profesoral de resumir que sabe extraer la mena siempre.
Terminamos cenando juntos en casa de Eduardo y Anita, y en compañía de Ricardo… y nos despedimos tempranito para que yo pudiese dormir un poquito y hacer mi viaje de vuelta con el cuerpo menos tenso.
La verdad es que no sé qué decir de Sonia Luz, pues me quedaría corto y se me olvidarían demasiadas cosas… quizás sí debo apuntar que me dedicó un día entero que debiera haber sido de trabajo para ella, y que lo hizo encantada de recibirme y de mostrarme con pasión su ciudad y la gente que la habita. Nunca fui tan bien recibido, amiga Sonia Luz, y por ello estoy profundamente agradecido.
Durante el viaje de vuelta, en el avión de Air Comet, vine leyendo su poemario con afán de mantener el recuerdo vivo de mi amiga y de unirlo a la impronta que me dejasen sus versos… y acerté al hacerlo, pues mi estancia junto a ella se dimensionó en sus versos… tiene un capítulo que, bajo el título de “Lo que es el olvido”, presenta versos que me han llegado muy hondo… “Imagen intocada / pura / esencial ausencia / sin formas / concretada / y por lo mismo / no desgastada por el tiempo / ventaja / la de hallarte / bastando cerrar los ojos…” … “Como sabiendo / te acercas / a dejarte atrapar por mis sueños / sin esfuerzos / vienes a posarte entre mis párpados / una voz quieta / eres / y me agito” … “En verdad / no se busca / un rostro / un nombre // … // La frescura se busca/ la inocencia / olvidada…” … y luego me encanta de su cierre, bajo el título “Lo que es”, ese “mi fe no reclama milagros”.
Sí, amiga, tu Lucho perulero te leyó con esas ganas que son hambre de saber sobre las personas a quien quiere.
Te dejo unos versos que escribí en mi cuaderno durante el viaje de vuelta a España, unos versos que me llegaron netos del hermoso paseo por La Alameda:

Que las manos sostengan
o cubran
o acaricien
o, sin más, pidan

y que sean solo manos
para atarse a otras manos
cuando todo germine:
es el viaje, amiga,
solo el viaje

:::

El rostro de la estatua
en La Alameda
espera que yo vuelva
alguna tarde


Comentarios

  1. Gracias, amigo. Gracias por tu dedicación al Perú y por lo que estás haciendo por los pobres del norte de mi país. Tú sabes que aquí te espera el cariño a la manera peruana.
    Y no tiene nada qué agradecer. Déjame que te cuente querido bejarano que yo también he sido siempre magníficamente recibida y atendida en España. Y sabes cuánto quiero a la hermosa Salamanca.

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